Héctor Sanabria, perito de control: “El muestreo no se
realizó de manera correcta”
El ingeniero químico industrial fue perito de control en el
análisis de las muestras de agua y tierra tomadas en barrio Ituzaingó en el año
2008. Declaró en su carácter de perito, a pedido de la defensa de los
imputados. Luego de enumerar sus antecedentes académicos y profesionales,
Sanabria sostuvo que efectivamente recordaba haber participado en la pericia
referida, junto a la licenciada en química Patricia de la Sierra , la ingeniera
ambiental Fernanda Marino, y el licenciado Casado representando a la Municipalidad de
Córdoba. Explicó que accedió a las muestras en el INTEC (Instituto de
Desarrollo Tecnológico para la Industria Química-UNL ) ya recolectadas, para su
estudio, y que desde el primer momento objetó la manera en que estaban
presentadas: “Hay normativas que se tienen que llevar adelante en una pericia”.
“Los elementos a peritar -continuó-, eran agua, en cuatro
bidones, y tierra”. Afirmó desconocer cómo fueron tomadas las muestras. En la
pericia realizada sobre los elementos recolectados hay disenso, por lo que se
incorpora tanto la oficial como la actuación de perito de control.
Ante el requerimiento de la defensa, Sanabria ahondó en
detalles acerca del estado de las pruebas, señalando que éstas no estaban
precintadas, no tenían ningún sello de inviolabilidad y tampoco se encontraban
refrigeradas: “estaban en cajas de cartón, bolsas, escritas arriba con un
fibrón”, e incluso observa en base al
oficio, algunas anormalidades del muestreo. “Por las normas, se tienen que hacer 3 muestras de un litro cada
una, en envase de vidrio y color acaramelado. Cuando es intervención judicial,
además tienen que estar lacradas y
selladas”. “El muestro -concluyó-, no se
hizo de forma correcta”, ni de acuerdo a los procedimientos debidos. Para
finalizar, el perito manifestó haber sacado fotos en que podía observarse el
estado del material a analizar, que había ampliado para mostrarle al Tribunal.
Los resultados de la pericia, afirmó Sanabria, fueron
negativos para endusolfán, que era la sustancia buscada.
Delia Aiassa, doctora en biología: “El material genético es
como una alarma”
La última testigo de la jornada fue Delia Aiassa, doctora en
Biología e investigadora de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Aiassa dirige
un equipo que investiga el daño provocado sobre las personas por el contacto
con agroquímicos. La testigo manifiesta que conoce el caso de barrio Ituzaingó
sólo a través de los medios de comunicación y de otros profesionales que han
hablado del tema en congresos, líneas de investigación, etc., pero no por haber
desarrollado investigaciones específicas en esa zona. Pero que puede compartir la experiencia
surgida de la investigación que dirige desde el año 2006 en torno a las consecuencias
de la exposición a agrotóxicos sobre la salud de las personas, trabajo que
abordan desde una perspectiva multidisciplinaria que incluye trabajos en áreas
de educación, prevención y legislación.
En particular, han indagado acerca de la relación entre el
glifosato y el daño genético, por medio de ensayos de genotoxicidad. Según sus
relevamientos, este agrotóxico es uno de los más utilizados. El glifosato se
probó en células humanas de sangre in
vitro de donadores sanos, que son posteriormente expuestas a este herbicida.
Alteraciones genéticas
Han realizado trabajo en laboratorio, con ratones, y también
en campo -afirmó-, con monitoreos de
poblaciones humanas expuestas. “Tomamos muestras de sangre de personas que no
tienen nada que las esté afectando. Tiene que ser una persona sana, sin ninguna
patología. Uno cuando hace experimentación in vitro, tiene que ser estricto
para que solo quede esa sustancia”. “Encontramos en ratones, en medula ósea e hígado, aumento en daño
genético expuestos a glifosato. En células humanas, aumento en los valores y en
líneas celulares también”.
Las personas expuestas al glifosato, “presentan mayor número
de alteraciones en su material genético; esto se manifiesta como mayor número
de alteraciones en los cromosomas, mayor número de micronúcleos y mayor
cantidad de fragmentos en el ADN”.
Explicando de qué manera llevan adelante su investigación,
Aisassa explica: “Nosotros trabajamos con población de zonas rurales en
contacto con sustancias. Se hace historia clínica ambiental. Con un
cuestionario estricto: para que ingresen en el estudio hay que sacar todo lo
que está comprobado que genera daño genético. Si fuma queda fuera del estudio
(…), si toma alcohol (…) A partir de esa exhaustiva selección se elige un
voluntario, con consentimiento informado. Nosotros hacemos los tres ensayos y
entregamos los resultados, con total confidencialidad”.
Ante la pregunta del doctor Martinez, querellante, en relación
a si hay realizados estudios sobre personas que tengan una exposición
permanente a la sustancia, la doctora contesta que se trabajó sobre los habitantes de las
quintas de los alrededores de la localidad de Río Cuarto, y que se observó un
“aumento significativo de aberraciones cromosómicas en las personas”.
Consecuencias para la salud
El fiscal Matheu le pide que detalle cuáles son los
problemas de salud que acarrean, a lo que contesta: “Hay un daño, hay
marcadores, hay aumento, hay un riesgo de padecer problemas en la salud,
problemas reproductivos, abortos espontáneos, si ocurre en células somáticas,
cáncer” y continúa “un daño en material genético produce una alteración. Una
mutación, un proceso cancerígeno (…) Tenemos genes que nos protegen de que
desarrollemos un tumor (…) Puede derivan
en cáncer, una célula que pierde el sistema de control”, aunque aclara que esa
explicación está bastante simplificada. Posteriormente explica la manera en que
puede ingresar al organismo, “por inhalación o por contacto dérmico se dan
intoxicaciones agudas, otros la han incorporado vía digestiva”.
Ante una pregunta de la fiscalía, la especialista explica
que el endulsolfan está entre los más usados, que es un órgano clorado y que su
vía es muy rápida en tejidos adiposos, en grasas. Que es una sustancia toxica.
El material genético es como una alarma
Aiassa hace hincapié en la cantidad de exposición y el tiempo,
para determinar si una sustancia es tóxica o no. Cuando aparece rápidamente es
agudo, alguien rociado con alguna sustancia, es agudo. Pero lo que hay que
buscar es lo silencioso, lo crónico, el riesgo aumentado a sufrir algunas de
estas alteraciones. “El material genético es como una alarma, afirma. Si lo
seguimos en el tiempo lo más probable es que continúe”.
Cuando el abogado defensor le pregunta acerca de la posible
influencia de plomo o cromo, la doctora responde que esos son ensayos a corto plazo, y que ellos
no los han realizado, así como tampoco han estudiado el dieltrin o el DDT.
Curioso incendio de campos
Consultada si sabia de la presencia de alguien que hubiese
inducido el fuego, Vita expresó: “era de noche no se veía nada, solamente la
luz de las llamaradas del fuego”. Y agregó: “Al parecer el fuego se inició a la
altura de la punta de línea del colectivo y luego se extendió por varios metros
en paralelo a la calle Schrodinger”.
El lunes pasado se realizó una inspección ocular sobre los
campos en cuestión para aclarar dudas surgidas en la testimonial de vecinos al
respecto de dimensiones y distancias por donde fumigaban los campos. Si bien el
presidente del Tribunal se mostró conforme con la inspección ocular, los abogados defensores solicitaron que se
repita la inspección para poder determinar cabalmente la ubicación de los silos
y del segundo alambrado, por lo que se repetiría el procedimiento, esta vez sin
la presencia de testigos.
A la fecha no se ha fijado un nuevo día para la inspección,
y este hecho le llama la atención a Vita, la cual se mostró indignada con este
curioso incendio en un contexto atravesado por el Juicio a al fumigación en
barrio Ituzaingó.
Fuentes:
Juicio a la Fumigación, 21/06/12, Crónicas desde la audiencia /// Día 7 (III), declararon el perito Héctor Sanabria y la investigadora Delia Aiassa.
Juicio a la Fumigación, 21/06/12, Curioso incendio de campos.
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