jueves, 4 de junio de 2015

Riachuelo: más que limpiar un río, un imperativo ético


Si bien se realizaron avances en el saneamiento de la cuenca, es mucho todavía lo que resta por hacer para que miles de personas mejoren su calidad de vida.

El mes próximo se cumplirán siete años del histórico fallo "Mendoza", por medio del cual la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó la limpieza de la cuenca del Riachuelo. Se trata de un recorrido de 64 kilómetros, entre el partido de Cañuelas y el barrio porteño de La Boca. El máximo tribunal de nuestro país condenó al Estado nacional, a la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires a sanear el Riachuelo, un curso de agua de río estático, de material químico indiscernible.

La cuenca del Matanza-Riachuelo, llamado Riachuelo en su desembocadura y río Matanza en la mayor parte de su desarrollo, comprende parte de la ciudad de Buenos Aires y de los municipios de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Presidente Perón, San Vicente, Cañuelas, Ezeiza, General Las Heras, Marcos Paz, Merlo y Morón.

Ciertamente, se han producido avances, entre ellos, la limpieza de las márgenes, la erradicación de basurales a cielo abierto -junto a la tarea de evitar la formación de nuevos sumideros-, la extracción de buques abandonados y otros objetos hundidos, como automóviles, lo que ha permitido aumentar la escorrentía, muy dificultosa naturalmente por la muy leve pendiente de esta cuenca de llanura que siempre ha parecido inmóvil, compacta. Estas mejoras permitieron un aumento en los niveles de oxigenación del agua y, de alguna manera, demuestran que la recomposición es posible.

La Agencia de Protección Ambiental de la ciudad autónoma de Buenos Aires ha finalizado durante 2014 un relevamiento completo de las industrias y establecimientos radicados en la cuenca del Riachuelo: unas 3000 empresas. La misma tarea se ha completado con relación a los ductos pluviales en las comunas pertenecientes a la cuenca, donde se detectaron múltiples vuelcos y conexiones clandestinas que vertían sus efluentes en el Riachuelo.

Se han implementado unidades sanitarias ambientales; se realizaron actividades de prevención y promoción de la salud con miles de habitantes; en la cuenca baja y media muchas personas accedieron al agua potable y a cloacas; el camino de sirga se ha ido liberando y, por ejemplo, dentro de la jurisdicción de la Ciudad esta tarea ha alcanzado el 91 % de la costa, lo que implica que se ha abierto un acceso público con espacios de tránsito peatonal, con márgenes donde se va recuperando la vegetación, permitiendo la reaparición de un paisaje natural que genera una mejora visual que no es menor: un avance notable en materia de calidad de vida.

Sin embargo, lo realizado no es suficiente y la tarea pendiente es inmensa. Entre otras cuestiones, se requiere contar con obras de traslado y tratamiento de los residuos cloacales e industriales a través de los colectores de las márgenes izquierda y derecha del Riachuelo. Obras que corresponde realizar a la empresa AYSA y que evitarán que los líquidos cloacales se viertan en el propio cauce. En la zona de la ciudad eso significa la construcción del colector de la margen izquierda, que eliminará los vuelcos de ese distrito. Del lado de la provincia son obras que comprenden redes del sistema cloacal y plantas depuradoras. Es que, a pesar de las mejoras mencionadas, la contaminación en el Riachuelo se mantiene casi en los mismos niveles que tenía en el momento de dictarse el fallo.

Por otra parte, y aunque se trata de una actividad complementaria a la que debe realizar, la empresa AYSA anunció recientemente la construcción de cascadas artificiales que aportarían oxígeno a la cuenca.

El año pasado la ciudad de Buenos Aires presentó una propuesta para mejorar el estándar de calidad de agua al que se aspira a llegar con la recomposición del recurso.

Elevar la ambición en cuanto a calidad de agua por lograr y establecer un cronograma con metas concretas para las obras por realizarse resulta indispensable para que el Riachuelo sea alguna vez un curso de agua integrado al paisaje urbano y valorado por los habitantes de su cuenca.

Se trata de una tarea similar a la realizada en varios países del mundo: ocurrió con el Támesis en Inglaterra, el Tajo en España, el Ganges en la India y el Amarillo en la China.

Con similitudes y diferencias, la lección mas clara demuestra, en primer lugar, la necesidad de detener a la mayor brevedad los vuelcos cloacales e industriales y, en segundo lugar, que la recuperación de una cuenca contaminada no sólo constituye un imperativo para la integración de los vecinos, sino que, con imaginación, la recuperación de un río constituye una herramienta para un desarrollo social y económico genuino, que podría mejorar la calidad de vida de millones de personas que hoy viven en la miseria. No se trata de limpiar el río, se trata, en definitiva, de una tarea ética imprescindible.

Harán pequeñas cascadas en el Riachuelo para oxigenar el agua

por Laura Rocha

El Riachuelo tendrá cascadas. Sí, cascadas artificiales que intentarán aportarle oxígeno a una de las cuencas fluviales más contaminadas del mundo. Las dos primeras empezarán a construirse en los próximos meses en Avellaneda y Lanús, como parte de parques ambientales.

El proyecto fue desarrollado por la empresa estatal AySA y la Universidad de Buenos Aires, y pasó la prueba piloto, de un año de duración.

Las primeras dos de las seis estaciones que se instalarán a lo largo de su recorrido ya fueron adjudicadas; costarán alrededor de 80 millones de pesos cada una y su construcción demandará unos dos años.

Se trata de "estaciones de aireación" que funcionarán a la vera del Riachuelo, tomarán agua del curso, la bombearán hasta cinco metros de altura y luego la dejarán caer por estructuras escalonadas: una suerte de cascadas que permiten ventilarla en su camino de regreso al cauce del río.

Las estaciones, previstas como complemento de la gran obra de saneamiento que representa el colector cloacal sobre la margen izquierda, fueron aprobadas por el Banco Mundial. El organismo aporta para la limpieza del Riachuelo 840 millones de dólares.

"Escalones que simulan cascadas y con piletas de disipación donde se hace la transferencia de oxígeno de las burbujas al agua", explica el proyecto de la UBA, que fue premiado con el Premio Nacional de Arquitectura y Diseños Sustentables. Las plantas, además, tendrán un entorno de recuperación del espacio público e incluirán áreas de uso público múltiples.

La primera de las cascadas comenzará a construirse en Avellaneda; fue adjudicada a la empresa Esuco SA. La segunda estará en Lanús. Habrá dos más en Avellaneda y dos en jurisdicción de la Capital.

El objetivo es alcanzar mejores resultados en términos de saneamiento y conformar una propuesta visual novedosa al ser incorporada al paisaje de la cuenca mediante su localización dentro de un sistema de parques temáticos ambientales. Allí se implementarán programas de control, salud, seguridad y monitoreo para sostener el cuidado y la restauración del área y la salud de la población.

El saneamiento del Riachuelo fue ordenado por la Corte Suprema en julio de 2008.

Según se prevé, gracias a las cascadas artificiales se aportarán al menos 2 mg/l de oxígeno en un curso de agua totalmente contaminado. "Se hicieron todos los estudios y fueron muy exitosos. Incluso creemos que hasta podrían comenzar a funcionar con el estado del río como está hoy", indicó Oscar Vélez, miembro del directorio de AySA.

Durante el último año, se efectuaron varias pruebas en una estación de aireación (SEPA, por sus siglas en inglés) piloto, de menor envergadura que las proyectadas.

Las pruebas evaluaron, especialmente a pedido de los vecinos, la posibilidad de que la caída de agua pudiera transportar la contaminación proveniente de efluentes cloacales hacia otro lado por la salpicadura. Otro temor radicaba en el hecho de que, al introducir oxígeno, las sustancias disueltas pudieran generar olores desagradables.

"Este segundo estudio se está realizando. Primero tenemos que tener una base cero para establecer el nivel de olores que hoy emana el río. Luego vendrán las pruebas. Igualmente, aunque las estaciones no comiencen a funcionar hasta que los niveles de vertido permitan tener el río sin contaminación, todo el entorno podrá funcionar. Habrá espacios educativos y de acceso público en el recuperado camino de sirga", agregó el funcionario.

Raúl Estrada Oyuela, representante de la Asociación Vecinos de La Boca, fue crítico con el informe sobre las cascadas: "AySA no está legitimada para construir cascadas con aguas del Riachuelo para airearlas como pretende. Según la ley 26.221, su función es proveer agua potable y recolectar los desagües cloacales: ninguna norma la autoriza a intervenir las aguas de los cursos en los que descarga aguas cloacales crudas. El informe provisional que ha difundido es un trabajo realizado por su propio personal, y carece de evaluación de la autoridad pública y de consulta a los vecinos".

Respecto del procedimiento, consideró que "fue realizado en seis meses y no considera todas las variaciones meteorológicas del lugar. Y sólo se refiere a aerosoles (partículas sólidas o líquidas en suspensión en el aire), pero no se ocupa de los gases que se liberan ni de la interacción de éstos y los que ya estaban en la atmósfera, con esas partículas sólidas o líquidas".

Para Andrés Nápoli, representante de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), miembro del cuerpo que controla la ejecución del saneamiento, es conveniente que se avance en la limpieza del río. Sin embargo, advirtió, AySA siempre presentó las cascadas como un plan complementario al saneamiento.

"AySA siempre planteó que este sistema sería un complemento de la megaobra de infraestructura de saneamiento que conforman el colector cloacal de margen izquierda, la planta potabilizadora y el emisario bajo el Río de la Plata. También debía estar funcionando la planta de tratamiento del polo curtidor de Lanús. Por el momento no se ha presentado ningún estudio de impacto ambiental independiente que muestre los efectos de las cascadas funcionando individualmente. Además, no correspondería, ya que es anexo a la obra correspondiente", sostuvo.

El proyecto al que se refiere Nápoli incluye la utilización de cuatro tuneladoras para la construcción de un colector cloacal de 11,5 km de largo y un emisario subfluvial de 11 km.

La construcción del colector fue adjudicada a Ghella-Iecsa por 2000 millones de pesos. Es la misma constructora que hizo los túneles del arroyo Maldonado, bajo la avenida Juan B. Justo.

La obra del emisario subfluvial, que tendrá 11 km de longitud, 3,8 m de diámetro y a 30 metros de profundidad, fue adjudicada a Impregilo por 2372 millones de pesos. La obra podría estar lista en 2020.

Un proyecto ambicioso
Las estaciones de aireación (SEPA, por sus siglas en inglés) estarán ubicadas en los bordes del Riachuelo, en el camino de sirga, liberado tras las localizaciones de la población que vivía allí.

El proyecto originalmente preveía la instalación de siete de estas plantas que, además de oxigenar el agua, estarán rodeadas de espacios verdes y de uso múltiples.

En la actualidad hay seis plantas de aireación que son proyectadas. Según los estudios presentados por la empresa estatal AySA, serían suficientes para cumplir el objetivo.

Fuentes:
Riachuelo: más que limpiar un río, un imperativo ético, 04/06/15, La Nación. Consultado 04/06/15.
Laura Rocha, Harán pequeñas cascadas en el Riachuelo para oxigenar el agua, 02/06/15, La Nación. Consultado 04/06/15.
La obra de arte que acompaña esta entrada es "El Puerto", de Víctor Cunsolo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario