Un productor artesanal de esa flor, más una ONG regional, promueven que avance ese cultivo en Calamuchita. La idea es sumar microproductores con cultivos en sus patios.
Atos Pampa. A Carlos Giri (62) no le hace falta explicar que las lavandas son su pasión. Pasión que ni siquiera logró aquietar el voraz incendio que en septiembre de 2013 consumió las cuatro hectáreas plantadas hacía años, en la zona de Villa Alpina, en Calamuchita. Al contrario, de las cenizas salieron disparadas nuevas ideas.
Giri tiene una plantación en el predio de su vivienda, en Atos Pampa. Son las únicas que quedaron en pie luego del paso de las llamas.
La lavanda es un arbusto con propiedades aromáticas, medicinales y culinarias. Entre los principales compradores se encuentra la industria de la aromaterapia. También se usa en artículos de belleza y perfumería, en confección de almohadas descontracturantes, de anteojos para dormir y otros fines.
Este reportero gráfico rosarino es pionero en la zona en producción de esta planta. Comenzó a incursionar desde la década de 1980, cuando cambió la cría de truchas, también en esta zona, por las lavandas.
Giri, redoblando la apuesta, tras los incendios, comenzó otra plantación camino a Intiyaco, con otra estrategia: impulsar microemprendimientos en zonas urbanas y espacios reducidos, como terrenos o patios de casas.
Ya son dos los que se prendieron en Villa General Belgrano. En tres años, recogerán esas flores y las procesarán. “Yo digo que es mejor que muchos hagan poco y no que uno solo invierta una cantidad grande de dinero, ya que el riesgo es muchísimo”, señaló.
Su idea apunta a dividir en muchas pequeñas plantaciones, lo que podría producir en un campo de dimensiones más grandes. “Con esto no nos vamos a hacer millonarios, pero esto perfuma la vida y el espíritu”, deslizó Giri.
Una superficie de apenas 100 metros cuadrados ya puede convertirse en una pequeña plantación urbana de lavandas.
Giri dice que el clima de Atos Pampa (entre Villa General Belgrano y La Cumbrecita) y su ubicación a 1.200 metros, convierten a esta zona en un óptimo lugar para este desarrollo.
Según asegura, estudios indicaron que los esteres (aceites esenciales), son de similar calidad al de los arbustos de la Provenza, al sur de Francia, la más famosa zona productora de lavandas. “Por lo general, en el mundo, la planta tiene una vida útil de entre 10 y 12 años, y acá llegan a 25”, aseguró.
El hombre contó que cuando productores franceses visitaron la zona, en el marco de un proyecto de intercambio productivo apuntalado por la ONG regional Foro de los Ríos, “quedaron asombrados”.
Todo artesanal
En una bolsa de cartón, hay medio kilo de flores lavanda ya procesadas, lista para vender.
Estos puñados que huelen tan bien, encierran horas y horas de dedicación y trabajo artesanal y paciente.
La planta usada para la producción es la “angustifolia mil”, que se diferencia de las ornamentales que suele haber en los jardines. Se reproduce a través de estacas de las mismas plantas. Ya en tierra, los nuevos plantines deben pasar unos tres años para ser productivos.
La recolección se realiza cada enero. Cada planta produce hasta un kilo de flores, que procesado, se reduce a un 10 por ciento.
En La Cumbre
Uno de los sitios más conocidos de cultivo de lavandas está en La Cumbre. Se trata del complejo Domaine de Puberclair, un clásico de la oferta turística que en 1979 se inició con un predio poblado de lavandas y fue avanzando hacia un predio dedicado a la preparación y composición de fragancias y perfumes.
Patios floridos, que también tienen su rentabilidad
“Quizás algún día, los parques con lavandas puedan ser un atractivo más en Villa General Belgrano y zona”. Lo aventuró el arquitecto Federico Andreoli.
Quizás algún día, los parques con lavandas puedan ser un atractivo más en Villa General Belgrano y zona”. Lo aventuró el arquitecto Federico Andreoli, imaginando ese futuro manto aromático y colorido que cubrirá parte de su propio patio.
En dos espacios que suman unos 150 metros cuadrados, plantó 211 plantas.
Los proyectos para extender estos cultivos alternativos en esta región parten del Foro de los Ríos, entidad integrada por varias instituciones del norte
de Calamuchita, que apuntala proyectos productivos para diversificar la economía regional, casi exclusivamente ligada al turismo. La vitivinicultura y el cultivo de aromáticas están entre sus objetivos.
“Siempre me interesó pero no tenía el campito para hacerlo”, señaló Federico. Luego advirtió que no hacía falta una gran extensión de tierra. “Va a estar muy bonito en verano, cuando florezca, será como un jardín temático. De paso, por ahí nos ayuda a pagar un poquito de impuestos”, acotó.
“No necesita regado, no tiene ninguna plaga que las ataque, son plantas muy amigables y además embellecen el jardín”, dijo Andreoli.
Rosa Lauria, tiene el segundo lavandar urbano de Villa General Belgrano, unas 200 plantas en una franja de cuatro por 20 metros de longitud, en un costado de un terreno.
El plantín tiene un valor de 12 pesos. Para una pequeña plantación, requiere una inversión total de entre cuatro mil y cinco mil pesos, colocación incluida.
De una hectárea donde se plantan unas 600 plantas, se obtendrán seis mil kilos que procesados se convertirán en 600. El valor aproximado es de 300 pesos por kilo. En consecuencia, la hectárea producirá 180 mil pesos por cosecha anual. En valores de 2013, cultivar una hectárea tenía un costo de entre 65 mil y 70 mil pesos, según Carlos Giri.
Fuentes:
Fuentes:
Apuestan a multiplicar campos de lavanda en las Sierras, 06/05/14, La Voz del Interior. Consultado 06/05/14.
Patios floridos, que también tienen su rentabilidad, 06/05/14, La Voz del Interior. Consultado 06/05/14.
Cultivo de lavanda en Calamuchita, 06/05/14, La Voz del Interior. Consultado 06/05/14.

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