jueves, 8 de marzo de 2018

Pueblos abandonados de Buenos Aires: Ernestina


Ernestina es una estación ferroviaria ubicada en la localidad del mismo nombre, en el partido de 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Actualmente, en sus instalaciones funciona el Destacamento Policial de Ernestina. Pertenece al Ferrocarril General Roca de la Red ferroviaria argentina, en el ramal que une la estación Empalme Lobos y Carhué. Se encuentra entre las estaciones de Elvira y Pedernales. Ubicada a 144 km de la estación Constitución a 2 km del Río Salado y a la vera de la Ruta Provincial 40, a 12 km del tramo de la Ruta Provincial 30 que une las localidades de Roque Pérez y Chivilcoy.

La localidad cuenta con 145 habitantes (INDEC, 2010), lo que representa un descenso del 35 % frente a los 222 habitantes (INDEC, 2001) del censo anterior. La estación de ferrocarril “Ernestina” es la primera del partido de 25 de Mayo. En 1852, su propietario Don Enrique G. Keen adquirió estas tierras y las convirtió en una zona productiva, dedicándose con todo entusiasmo a las rudas tareas rurales. Las tierras vírgenes fueron transformándose en campos muy fértiles a partir del trabajo del arado y la férrea voluntad de este hombre.

El Doctor Enrique Agustín Keen, hijo del anterior, fue su propietario desde el año 1885 y continuó la obra, dedicándose a la producción agrícola y ganadera. En 1896 fundó el pueblo “Ernestina”, debido al nombre de su esposa: Ernestina Gandara Casares de Keen.

La historia dice que en 1926, el príncipe de Gales visitó Ernestina, lo que significó todo un acontecimiento. Aún se observan, en algunos sectores, muestras del asfalto de entonces. Los memoriosos sostienen que el asfalto se concretó merced a la visita.

Y así fueron desarrollándose distintas actividades: la apertura del Colegio “Doctor Enrique A. Keen”, con su hermoso teatro dirigido por la congregación de Hermanas, la Escuela Provincial N° 15, el Club Atlético “Ernestina”, el Hotel, la telefónica, la sastrería, la farmacia, el correo, almacenes, bares, peluquería...

Hoy es una utopía que se ha conservado con toda la magia, con todo el encanto de principios de siglo, veredas de ladrillo, naranjos y plátanos, bulevares con palmeras, molinetes y un curioso almenado que no se sabe si responde a sueños de antiguos fortines o de castillos. Aquí y allá aparecen toques neogóticos típicos de la época.

Más fotografías

Pueblos Buenos Aires
Juan Viel y Fedra Grosso son dos aficionados a la fotografía que recorrieron, desde 2012, más de 400 pueblos olvidados del interior bonaerense, retratando a sus paisajes y su gente. Una aventura que los llevó a recorrer más de 100.000 kilómetros por toda la Provincia y tomar más de 10.000 fotografías.

Juan Viel también es bonaerense, vive en San Isidro y hace dos años comenzó a hacer, junto a su novia Fedra Grosso, un viaje muy especial. Consiste en recorrer y retratar esos pueblos perdidos de la Provincia que tienen mucho en común. Sus orígenes, vinculados a la actividad rural y a la llegada del ferrocarril, su fisonomía con corazón de plaza y en los últimos tiempos, en los casos más extremos, una lucha diaria con la naturaleza, que trata de ganarle terreno a las viejas estaciones, los viejos galpones ferroviarios, invadiéndolos por dentro y dibujando un paisaje nuevo.

La idea era sumar las mejores de esas fotos y publicar un libro y ese proyecto sigue vigente. Pero en el medio se cruzaron las redes sociales y Juan Viel y Fedra Grosso crearon una página de Facebook, Pueblos Buenos Aires, con las fotos que van sacando. Y ese perfil ya tiene más de 50.000 seguidores.

Juan Viel y Fedra Grosso

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