martes, 16 de mayo de 2017

Los almacenes de residuos nucleares “innecesarios e inseguros”, dice físico nuclear

Uno de los desafíos a los que se enfrenta la industria nuclear son los residuos radiactivos para los que aún no hay una solución definitiva, aunque muchos países, entre ellos España, optan por Almacenes Temporales Centralizados (ATC), que el físico nuclear, Julio Gutiérrez, tilda de "innecesarios e inseguros".

En una entrevista con EFEverde, Gutiérrez explica que estos emplazamientos son innecesarios debido a que se pueden construir almacenes en los terrenos de las propias centrales (ATI) evitando, de esta manera, el transporte y la manipulación posterior de estos residuos que se mantienen radiactivos cientos de miles de años.

Soy partidario de los almacenes a pie de planta nuclear, no hace falta añadir riesgos a nuevas zonas de nuestro territorio”, señala Gutiérrez, catedrático de física nuclear de la Universidad de Alcalá de Henares.

A su juicio, el escenario en los países con energía nuclear es, en general, “enormemente complicado” si se tiene en cuenta el volumen de desechos de nivel de alta peligrosidad que un país puede acumular y que, en el caso de España, un país muy poco nuclearizado, es de unas 50 toneladas de residuos tóxicos al año.

Respecto a la seguridad en las instalaciones nucleares, Gutiérrez defiende que el riesgo de accidente cero en la producción de energía a gran escala es una “falacia” y en este punto, remite a los desastres nucleares de la historia reciente como los ocurridos en Fukushima (Japón) o Chernobyl (Ucrania).

Seguridad
No hay nadie capaz de asegurar que una formación geológica estable en el día de hoy continúe inalterable con el paso de los siglos”.

España con cinco centrales nucleares en activo (7 reactores) Almaraz, Cofrentes, Trillo, Ascó y Vandellós, que generan el 20 por ciento de la electricidad del país, atisbó la solución al conflicto de la gestión de residuos con la construcción del ATC, el almacén centralizado en Villar de Cañas (Cuenca).

Sin embargo este emplazamiento, que debía estar operativo hace ya varios años, aún se encuentra pendiente de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) por parte de Medio Ambiente, por lo que cuatro de las cinco centrales tienen ya almacenes individualizados o están tramitando los permisos necesarios para su construcción.

El especialista aclara que un almacén centralizado no constituye una “solución real” al problema de los residuos peligrosos sino que es una “simple traslación” de los mismos por un periodo de 100 años, cuando los residuos deberían almacenarse miles de años.

En este punto señala que al igual que sucede con la vida de las centrales nucleares, una vez finalizada su vida útil, estos almacenes también pueden duplicar su existencia con el consiguiente riesgo de ver mermada su seguridad.

El nivel de la tecnología actual y futura en, al menos un siglo, no sugiere que se produzca una solución definitiva factible, ni tecnológica ni socialmente, ya que si se vislumbraran “perspectivas dignas de estimar”, no se construirían este tipo de emplazamientos.

Riesgo
Sin embargo, el físico aventura el riesgo que surgiría si, en un par de siglos, la sociedad cambiase tanto, que nadie recordara el emplazamiento exacto de los residuos y pudiera más la curiosidad que la prudencia.

Asimismo, mientras haya centrales nucleares activas, es “imposible la centralización total”, pues deberán funcionar paralelamente las piscinas de enfriamiento.

Si un país se nucleariza mucho, un solo almacén de este tipo será insuficiente, lo que acarrearía problemas futuros que en la actualidad no se mencionan, detalla.

Riqueza
Otro aspecto controvertido en torno a estos silos nucleares es la disputa surgida, entre partidarios y detractores de los ATC, sobre la riqueza que generan en los municipios donde se ubican.

En este punto, afirma rotundo que un ATC “jamás puede generar riqueza”, independientemente de su emplazamiento, salvo que se inyecten grandes cantidades de dinero, procedentes del bolsillo de los contribuyentes para contentar a los lugareños.

El dinero destinado a un almacén centralizado podría ser utilizado en investigación de fuentes alternativas de energía, concluye el catedrático.

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