jueves, 16 de enero de 2014

En Salsipuedes, 80 % de los vecinos no reciben agua

Son al menos dos mil familias. El servicio está cortado y deben ser asistidas por camiones una vez por semana. Es la localidad más complicada. Las obras hechas son insuficientes.

Salsipuedes. La crónica emergencia hídrica que vive desde hace varios años esta localidad de 10 mil habitantes se agudiza este verano. El municipio admite que, por estos días, más del 80 % de la población padece inconvenientes para recibir con regularidad el recurso en sus domicilios, lo que significa que deben ser asistidos con camiones que, con suerte, llegan una vez por semana a descargarles agua.

Como en veranos anteriores, Salsipuedes es la localidad de Sierras Chicas más complicada por la crisis hídrica. El resto padece dificultades y algunos cortes programados, pero no sufre similar emergencia. Es el caso de Río Ceballos, Unquillo, Mendiolaza, La Calera y La Granja, entre otras.

La realización de obras complementarias durante el año pasado como nuevas perforaciones, instalación de cañerías y estaciones de bombeo en zonas altas, no resultaron suficientes. Durante todo el año se debió seguir proveyendo a buena parte de los vecinos con el agua de camiones que la extraen, en su mayor parte, del ya exhausto dique La Quebrada.

El municipio estima que unas dos mil familias deben ser asistidas con camiones cisterna y provisión de bidones.

“Estamos en una situación de conflicto social, los reclamos empiezan a ser violentos. Los vecinos no entienden que no podemos dar respuestas efectivas en el corto plazo. Es imposible que el municipio afronte obras millonarias sin la ayuda de la Provincia y la Nación. Mientras, los anteproyectos que se evaluaron no prosperaron. Necesitamos que se ejecute una obra sustentable y para toda la región”, expresó en tono de 
alarma el intendente Sergio Cornejo.

El censo 2010 contó 10 mil habitantes aquí. El municipio asegura que en realidad se acerca ya a los 15 mil. Como otras localidades de Sierras Chicas, creció notoriamente en la última década, en buena parte por los cordobeses que se mudaron desde la Capital. Ese crecimiento se dio a pesar de que no se podían garantizar servicios esenciales, como el agua 
potable.

Cornejo se queja de que muchos vecinos no cambiaron su conducta en cuanto al uso desaprensivo cuando la reciben, mientras que después en tiempo de crisis llegan a esperar más de 10 días para recibir una 
gota.

“Hemos ejecutado algunas inversiones pero no han sido suficientes, aunque si no las hubiéramos hechos ya habríamos colapsado”, se justifica Cornejo. Con apoyo provincial, algunas mejoras parciales se intentaron el último año. Pero el problema subsiste, porque no se encuentra ya suficiente agua en las napas.

La localidad se provee de 14 pozos, pero seis ya no producen por haberse secado, dos se encuentran en estado crítico, y los seis restantes funcionan hoy al 30 % de su capacidad.

De persistir o agravarse esta situación, en las próximas horas el municipio decretará el alerta roja, lo que implicaría que no puede garantizar el servicio de agua a la población, ni siquiera a modo de emergencia.

La zona
En el resto del corredor de Sierras Chicas la situación no es tan extrema pero existe preocupación hacia los próximos años por el acelerado ritmo de crecimiento poblacional a partir de la aprobación de nuevas urbanizaciones en casi todas las localidades.

En el caso de La Granja-Ascochinga, que en anteriores temporadas también sufrió la falta del recurso, este verano presenta un mejor panorama a partir de la recuperación de sus arroyos y la ejecución de un par de obras que ayudaron a mitigar problemas en sectores puntuales como Las Vertientes y Villa Ani Mí.

El dique La Quebrada, vecino a Río Ceballos, está en el peor momento de sus 37 años, con la mayor bajante que recuerde, a 14,26 metros de su vertedero ayer. Ese pequeño lago, alguna vez imaginado para proveer a Unquillo, Mendiolaza y Río Ceballos, sólo abastece hoy a esta última, y al límite ya de sus posibilidades.

En tanto, se registran en las últimas semanas cortes inesperados en el sistema de la planta potabilizadora de La Calera, que abarca a esa ciudad, Saldán, Villa Allende, Mendiolaza y Unquillo, mientras se demora la terminación de una serie de obras en marcha a cargo de la Provincia, que permitirían ampliar el suministro a la región.

En este contexto, hoy visitará Río Ceballos el nuevo ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de la Provincia, Fabián López, con el fin de interiorizarse en detalle de los problemas hídricos que afectan a la zona. También llega a intercambiar información con autoridades de una región que atraviesa otro verano con preocupación que, en varios casos, se transforma en angustia en Salsipuedes.

Córdoba depende del agua que cuide

La explicación más a mano sobre 
el bajo nivel actual de los diques cordobeses puede rastrearse en las ­lluvias de 2013.

por Fernando Colautti

La explicación más a mano sobre 
el bajo nivel actual de los diques cordobeses puede rastrearse en las ­lluvias de 2013, año en que -según los meteorólogos- el promedio de agua caída en Córdoba fue, según las zonas, entre un 10 y un 30 % menor 
al histórico.

Pero el agua acumulada en embalses no depende sólo de las lluvias que carguen arroyos y ríos. También incide que la tasa de extracción no sea abusiva y del uso del suelo y de la preservación de los ecosistemas en las cuencas serranas.

Se van amontonando ya los trabajos de investigación, en las universidades cordobesas, que muestran que la deforestación, los incendios y el uso no controlado de extensas zonas para ganadería y agricultura en las sierras, han promovido la erosión de las cuencas, lo que altera la capacidad de las sierras de retener agua para aportar 
a arroyos y ríos en meses de sequía. Pero esa erosión aumenta, a la vez, la carga de nutrientes que facilita la proliferación de algas en los embalses y afecta la calidad de sus aguas. Además, agrega sedimentos que terminan en el fondo de los diques, restándoles capacidad de almacenamiento.

Los lagos para Córdoba son vitales. Representan una postal turística y una oferta de uso recreativo esencial para esta provincia. Son además un aporte central para la provisión de agua potable para muchas ciudades, incluida la Capital y sus alrededores, el área más poblada de la provincia.

Por eso, se evidencia la necesidad de evitar que el agua que llueve llegue sin erosiones a los lagos, o que se pierda en acueductos y sistemas de riego deteriorados y mal mantenidos, o por el consumo abusivo en el uso industrial, rural o domiciliario.

Córdoba depende del agua más de lo que los cordobeses parecen asumir.

Lagos cordobeses aún esperan buenas lluvias

Los embalses más grandes están con menos nivel que hace uno y dos años atrás. Pero los pronósticos anticipan que el resto del verano será más lluvioso.

Los lagos cordobeses tienen menos agua que la esperable para esta época del año. Entre los principales, todos acumulan un nivel menor al que registraban para esta misma fecha tanto en 2013 como en 2012.

En términos de uso turístico y recreativo, los diques más concurridos no presentan de todos modos su peor imagen de bajante y la postal que ofrecen es, en general, aún aceptable.

De todos modos, por ese uso y por el de provisión de agua potable, se aguarda que comiencen a subir pronto para evitar estados de alerta. En verano, por cada día sin lluvia, los embalses bajan entre dos y cinco centímetros.

El alivio llega de la mano de los pronósticos meteorológicos, que en su mayoría vaticinan que lo que resta de este verano será bastante más lluvioso en Córdoba que lo que ya pasó.

Los mayores

San Roque. Entre los mayores, el dique de Punilla es el único que aumentó su nivel (50 centímetros) desde el inicio del año. Hoy está a 3,74 metros de su vertedero, con lo que acumula 2,5 metros menos que hace un año y 1,7 menos que hace dos. No está en buen nivel para pleno verano, pero tampoco ofrece por ahora una imagen inquietante como postal turística. 

Los Molinos. Se ubica a 4,94 metros de su cota y bajó unos 
20 centímetros desde el primer día de enero. Respecto de un año atrás tiene 3,8 metros menos pero comparado con dos años está con apenas 25 centímetros menos.

Embalse. El mayor lago cordobés, y único que en los tres últimos finales de verano superó el nivel de su vertedero, está ahora a 3,38 metros de ese punto. Es lo mismo que medía al empezar este año. Hoy tiene 3,2 metros menos que un año atrás y medio metro menos que hace dos.

La Viña. El lago de Traslasierra está a 17,7 metros de su vertedero, un nivel que mantiene casi sin variantes desde el primer día de enero. Hace un año, sumaba ocho metros más que hoy, y hace dos años esa diferencia era de 
2,4 metros.

Cruz del Eje. El dique Arturo Illia, del noroeste provincial, lleva varios años con retraso hídrico, sin llegar a niveles adecuados. Ahora está a casi seis metros de su tope de vertido, un nivel similar (apenas inferior) a los que mostraba hace uno y dos años. 

Fuentes:
En Salsipuedes, 80% de los vecinos no reciben agua, 15/01/14, La Voz del Interior. Consultado 16/01/14.
Fernando Colautti, Córdoba depende del agua que cuide, 15/01/14, La Voz del Interior. Consultado 16/01/14.
Lagos cordobeses aún esperan buenas lluvias, 15/01/14, La Voz del Interior. Consultado 16/01/14.

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