jueves, 4 de abril de 2013

Testimonio desgarrador: "Tengo 39 años y estoy muerta en vida"


Gladys Wietig es una de las vecinas de Tolosa afectada por la tormenta de La Plata; "Tengo un hijo epiléptico; pasó un día casi sin medicación", dijo.

por Diego Yañez Martínez

No puede contener su tristeza y, a la vez, indignación. Rompe en llanto, mientras espera en la fila, que alcanza media cuadra, para recibir colchones, agua o, en una palabra, ayuda. El agua en su casa llegó al metro noventa. Uno de sus hijos, de 13 años, es epiléptico. Ella no quería abandonar su hogar sin sus remedios. Temió por su vida. Ahora, después de lo vivido, confiesa: "Tengo 39 años, y estoy muerte en vida".

Es el desgarrador testimonio de Gladys Wietig, una de las vecinas de Tolosa, en La Plata, que perdió todo a causa de la fuerte lluvia que azotó a esta ciudad. "Pasé toda la noche con mi hijo epiléptico. Estuvo casi un día sin medicamentos. Ahí pensás cómo hacer para sobrevivir. En ese momento lo único que importa es la vida", confesó.

"Necesito que estés entera. Tenés hijos. Andá a tu casa", le dice una mujer de la Cruz Roja que, al verla conmocionada, se acerca a ella.

"No está en casa. Te imaginás que se muere", le responde.

Su casa, a una cuadra y media de uno del centro de evacuación de 7 y 523, sigue inundada. Pasaron más de 36 horas desde la fuerte lluvia pero aún se ven sus efectos devastadores. Botellas y agua en el suelo. Barro. Un tacho de basura arriba del horno. Incluso víboras. Se hace imposible describir en palabras cómo un hogar, en sólo un día, se transformó así, completamente.

El día después, y el que le sigue, no son más fáciles que la propia tormenta. "Uno se da cuenta de que no le queda casi nada", dice Gladys. Allí, en su casa, está su marido Jorge Bastida, su hija Agustina, de 18 años, un amigo que llegó de la localidad de Berisso, Ariel Uribe, y más amigos. Todos tratando de ayudar y limpiando los escombros.

"Agradezco que tengo a toda mis seres queridos vivos. Nunca te imaginás que va llover tanto", dice Gladys. A continuación relata cómo, entre los vecinos, sólo entre ellos, se ayudaron. Sino las muertes habrían sido aún más. "Ayudé a sacar a tres viejitos que se estaban muriendo", dice. Y agrega: "El que no la vivió, no sabe lo que es".

Es sólo una historia de las tantas, pero a la vez, la vida que cambió para siempre de una familia.

Fuente:
Testimonio desgarrador: "Tengo 39 años y estoy muerta en vida", 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/13.

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