Sonia y Juan son vecinos desde la infancia. A él lo arrastró
el agua cuando quiso cruzar la calle para ayudarla.
La línea de hojitas estampadas contra la pared, a dos metros
de altura, ponían negro sobre blanco: La Loma , un barrio residencial cercano al Estadio
Unico de La Plata ,
fue uno de los epicentros del desastre, la zona donde más personas aparecieron
muertas, flotando en la calle. Ayer había decenas de autos dados vuelta con las
vísceras afuera, maniquíes con ropa nueva desmayados en la vereda, un auto
subido a un volquete, inodoros que explotaron, canarios duros con
la cabeza afuera de la jaula, televisores de plasma tapados de barro seco en la
vereda. Estaba la tristeza de haber perdido todo. Y la otra: la de Sonia
Monteiro, que después de haber visto la destrucción de su casa se enteró de que
Juan, su amigo de la infancia, quiso cruzar a salvarla y se fue con la
corriente.
“Juan salió de su casa en el peor momento y los chicos de la
esquina le gritaban que no, que se quedara y que se agarrara de las sogas. Pero
él no quiso volver y les dijo ‘voy hasta ahí nomás a buscar a Sonia”, cuenta
ella, desencajada, escurriendo el mismo buzo una, otra y otra vez. Juan García
tenía 57 años y Sonia era su amiga de la infancia, la vecina con la que solían
tomar mate y charlar en el barrio. Y salió a ayudarla porque sabía que Sonia
vive sola. Era cierto: “En ese momento, había dos metros de agua adentro y en
la desesperación por salir a flote se me salió el pantalón. Mi hijo también
quiso venir a buscarme pero la corriente le arrastró la camioneta”.
Cuando los chicos de la esquina le gritaron a Juan que se
agarrara de la soga ya era tarde: “Se lo llevó la misma corriente feroz que
volteaba a los autos. No importa nada de esto -dice, y señala el colchón
podrido-. Mi amigo murió tratando de salvarme la vida”. Sonia, también de 57
años, terminó nadando desnuda y logró salir porque otro vecino la abrazó fuerte
y la empujó hacia arriba.
Juan era maitre en la Legislatura local, separado, compañero. Justo el
lunes se habían encontrado en la panadería: “Me dijo ‘esta semana paso a tomar
unos mates por tu casa”. Su cuerpo apareció ayer, a más de 300 metros de donde
salió convencido de que su amiga lo necesitaba.
Fuente:
“Mi amigo murió por querer salvarme”, 04/04/13, Clarín. Consultado 04/04/13.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario