El especialista argentino de la ONU , Osvaldo Canziani, afirma
que el clima de la Ciudad
es cada vez más tropical, y que por eso llueve con más intensidad. Pero el
director del Servicio Meteorológico Nacional rechaza la hipótesis.
por Mariana Iglesias
“Fue una tragedia climática”, dijo Mauricio Macri, el jefe
de gobierno porteño. “Este nivel de precipitaciones no la resiste ninguna
ciudad”, sostuvo el ministro de Espacios Públicos porteño, Diego Santilli. Y
agregó, a modo de justificación: “Los niveles de precipitaciones de este cambio
climático vinieron para quedarse”. Palabras más, palabras menos, la vicejefa
del gobierno porteño, María Eugenia Vidal, insistió con la misma hipótesis y le
echó la culpa al cambio climático.
“Es cierto”, confirma a Clarín Osvaldo Canziani, físico y
doctor en meteorología, miembro del Panel Intergubernamental del Cambio
Climático que ganó el Premio Nobel de la
Paz en 2007. Pero el prestigioso especialista pone montones
de reparos a las explicaciones de los funcionarios. Canziani preside ad honorem
el consejo asesor de la
Agencia Ambiental del Ministerio de Ambiente y Espacio
Público porteño. Sus peros son tan grandes que, confiesa, tal vez renuncie:
“Siempre que hay un evento salen a hablar. No hay coordinación efectiva y continua.
El tema es muy crítico. Macri dijo que hay una tormenta cada cuatro días, como
si fuera algo matemático...”.
Canziani también es muy crítico con Nación y el Servicio
Meteorológico Nacional (SMN). “Nadie anunció esta tormenta. No hay datos. Los
meteorólogos no tienen información porque faltan herramientas para ver cuánta
agua va a caer, faltan pluviógrafos, falta decisión política para proveer los
equipos que permitan prever estas tormentas, falta inversión”. Canziani
sostiene la teoría de que “Buenos Aires se está convirtiendo en una ciudad
tropical”. ¿Qué significa esto? Que en el último siglo aumentaron las
temperaturas mínimas, medias y máximas en la Ciudad. Que aumentaron
las lluvias, las sudestadas y el nivel del mar. Por ende, el nivel de inundaciones
es mayor. No sólo cerca del área costera, sino también en zonas cercanas a
arroyos y ríos. “Todo esto está ocurriendo. Se calentó el océano. Hay mayor
cantidad de agua disponible para precipitar. Falta afinar la certidumbre de las
precipitaciones”, insiste Canziani.
¿Si se hubiera anunciado esta tormenta la Ciudad se hubiera inundado
igual?, pregunta Clarín. “Sí, las obras como las del arroyo
Maldonado no sirven, pero el riesgo surge de la vulnerabilidad del impactado.
Si la gente es informada toma recaudos y se protege”.
El director del SMN, Héctor Ciappesoni, disiente con
Canziani y los funcionarios porteños: “¿Por qué el calentamiento global no
llegó a Ezeiza entonces? Que llueva más en la Ciudad no tiene nada que ver con el cambio
climático. La Ciudad
está llena de autos y aires acondicionados, la energía eléctrica y los
combustibles aumentan la temperatura, hay más condensación y lluvias más
intensas. Se forma un efecto de isla de calor. Con los años va aumentando la
cantidad de milímetros de lluvia por minuto”. ¿Usted también opina que Buenos
Aires ya tiene clima tropical? “No, para nada. La muestra está cerca: los días
de la segunda quincena de febrero y marzo fueron frescos....”.
Canziani acuerda con el exceso del uso de vehículos y energía,
al que suma el problema de la basura y la suciedad de la Ciudad. Podría
hablar horas, pero resume: “Acá no hay ética del medio ambiente”.
Fuente:
Mariana Iglesias, Los meteorólogos, divididos sobre la “tropicalización” de Buenos Aires, 03/04/13, Clarín. Consultado 03/04/13.
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