Rosa Peri tiene 70 años y el martes pasó la noche despierta
escuchando cómo una vecina gritaba: “Sálvenme por Dios que me ahogo” hasta que
lograron entender dónde estaba y alguien bajó a buscarla. Lo que no sabía es
que a una cuadra, Lía Marconato, de 74 años, otra de sus vecinas queridas, no
encontró la forma de ganarle a la fuerza del agua y decidió entregarse.
“Su ahijado la llamó y le dijo que saliera pero era una
señora mayor, y había dos metros de agua, era imposible salir. Y ella le
contestó ‘no puedo salir, no puedo’. Cuando bajó el agua y fuimos a ver cómo
estaba se veía desde la ventana: estaba acostada en su cama abrazada de una
Virgen”. Lía era jubilada del Ministerio de Economía provincial y era, como
muchas de las víctimas, “una señora sola”.
Ayer, en La
Loma había una muerte en cada esquina. Justo a la vuelta de
esa casa de rejas negras, apareció otro cuerpo. “Cuando el agua estaba alta se
veía la parte de arriba de un Fiesta contra el árbol, pero cuando bajó nos
encontramos con que había un hombre aplastado entre el árbol y el auto”, contó
uno de los vecinos.
Y entre los que lloraban por el plasma gigante que habían
sacado en cuotas, los que secaban al sol las fotos del casamiento y las cremas
para peinar mezcladas entre los paquetes de arroz, había más muerte. Un hombre
que apareció acostado en el baúl de un auto. Y otros que pasaron varias horas
flotando al lado de los dúplex de la cuadra. Y otro hombre que apareció muerto
en la calle y al que una señora agarró de las piernas y lo entró al porche,
para que no siguiera flotando ahí, tan solo.
Fuente:
La mujer que se entregó al agua en su cama, abrazada a una Virgen, 04/04/13, Clarín. Consultado 04/04/13.
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