jueves, 4 de abril de 2013

Aún hay 20 desaparecidos en La Plata




Así lo informó el secretario de Seguridad y precisó que son unos 1.300 los evacuados en centros de asistencia; la cantidad de fallecidos no cambió: por ahora son 48.

El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, confirmó esta mañana que las autoridades y los rescatistas buscan a "20 personas" que están con paradero desconocido en la ciudad de La Plata, tras la peor tragedia climática de la historia de la capital de la provincia de Buenos Aires.

"Ojalá nos equivoquemos, encontremos a las personas que estamos buscando, pero no podemos aventurarnos a decir nada hasta que no demos con cada una de las personas desaparecidas y damnificadas", señaló el funcionario en declaraciones a Radio La Red.

En ese marco, sostuvo que varios organismos están "cruzando datos de familias que buscan personas con angustia y desesperación".

Por otro lado, indicó que son cerca de 1300 las personas que están evacuadas. En tanto, el ministro bonaerense Martín Ferré aclaró que la cifra de víctimas fatales no cambió: son 48 los fallecidos, por ahora, según el balance oficial. Hasta anoche, sólo 24 cuerpos habían sido reconocidos por sus familiares.

Las zonas más castigadas
Los barrios más afectados fueron Tolosa, La Loma, Los Hornos, Villa Elvira y San Carlos, pero también padecieron los habitantes de Barrio Norte, Ringuelet, Barrio Aeropuerto, Altos de San Lorenzo, La Cumbre y Las Quintas. En Berisso, el más perjudicado fue el barrio El Carmen, y en Ensenada, El Dique.

Para afrontar la catástrofe, el gobierno bonaerense puso en marcha un comité de crisis, y alistó a 400 policías, efectivos de Prefectura, Gendarmería y el Ejército.

Tras el desastre, la búsqueda de desaparecidos

Usuarios de La Nación siguen el rastro de familiares y amigos en La Plata, especialmente en Tolosa, la localidad más afectada por el temporal; falta encontrar a 20 personas.

Pasan las horas pero continúa la incertidumbre. Familiares, amigos y vecinos de los habitantes de La Plata, la ciudad que quedó prácticamente bajo agua el martes por la noche, no se resignan en la búsqueda de personas desaparecidas desde el temporal que dejó casi 50 muertos.

Mientras las redes sociales abundan de pedidos y consultas, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, afirmó que se buscan 20 desaparecidos. En Tolosa, la localidad más azotada, esa búsqueda es intensa.

La Nación creó un espacio donde aquellas personas preocupadas por familiares o amigos desaparecidos pueden dejar los datos de quienes están perdidos, para intentar dar con su paradero.

En ese espacio, Inés publicó que busca al hijo de su esposo, César Augusto Bourdet, de 34 años. César vive en Tolosa y trabaja en una destilería. Es alto, con cabello morocho y cortado al ras. Todavía no aparece.

César Augusto Bourdet

Si tenés alguna novedad sobre César, por favor contáctate con Inés: 011-4661-8473

Daniela, Francisco y su hijo, Juan Ignacio. Foto: Facebook.com/danymsantalucia

Por su parte, Pablo Galleta, de Capital Federal, busca a su amiga, Daniela Santalucia, de 37, y a su familia: su esposo, Francisco Rocco Viviani, y su hijo, Juan Ignacio, de 2 años. Ellos viven en calle 13 N° 854, entre las calles 523 bis y 524.

Daniela mide alrededor de 1,70 metros y tiene pelo claro, mientras que su esposo mide cerca de 1,80 y es canoso. La familia de la mujer vive a unas cuadras de su casa, pero Pablo tampoco se pudo comunicar con ellos.

Angustiado, Pablo está viajando a La Plata a buscarlos. Si sabés algo de ellos, por favor contactate con él: 15-5503-5121.

Esta mañana, Juan Carlos se encuentra acompañado del hermano de María Inés, que vive en el centro de La Plata, y cuyo hijo, universitario, "perdió todo" lo que tenía en su departamento.

Daniela Santalucía, cu esposo Francisco Rocco Viviani y su hijo Juan Ignacio de 2 años

El número de desaparecidos se reduce con el paso de las horas. Es que con los problemas de comunicación, fue difícil establecer contacto con los platenses por más de 24 horas, mientras que otros se encuentran aislados en centros de evacuados.

Un caso es el de Juan Carlos Tuya, quien era buscado por su prima, María Inés Piccone, que vive en Capital Federal. El hombre, de 45 años y empleado del Registro Civil de La Plata, fue encontrado anoche, por un vecino, dentro de su casa.

"No tenía teléfono, entonces no podía comunicarse, pero no quería dejar la casa por miedo... Dicen que están robando mucho", contó Piccone esta mañana, más tranquila aunque aún consternada. Cuando un vecino, alertado por el hermano de Juan Carlos, fue a ver si se encontraba en la casa, lo encontró "muerto de pánico, con un ataque de nervios" porque tiene "problemas emocionales".

El drama de haberlo perdido todo

Los vecinos de Tolosa, una de las zonas más afectadas por las inundaciones, relataron a La Nación lo que ocurrió cuando el agua se retiró.

por Mauricio Giambartolomei

Fueron muchas las sensaciones que los vecinos de Tolosa vivieron anteayer: desesperación, angustia, resignación; un combo de emociones que los atravesaron en las primeras 24 horas de la tragedia que sacudió a toda una ciudad. Algunos lograron aferrarse a una palabra, un gesto, una acción para aplacar el dolor; otros aún no podían salir de un estado de shock.

Los primeros se pueden encontrar en el grupo que estuvo cerca de la presidenta Cristina Kirchner cuando bajó en helicóptero para hablar con los vecinos damnificados. La jefa del Estado recibió reclamos, pero también manifestaciones de afecto y agradecimiento.

"Fue un encuentro muy grato porque no lo esperábamos. Ella siempre trataba de calmar y preguntarle a la gente si habíamos tenido asistencia en la zona más crítica", dijo a La Nación Beatriz Lagormasino, quien vive junto a su hija y su tía en la esquina de 521 bis y 7.

Con sus pequeñas botitas todavía embarradas y restos de lágrimas en su cara, la pequeña Valentina recuerda el momento en que conoció a la Presidenta y caminó junto a ella. "Caminé al lado de la presi; le tomé la mano y me dio un beso. La acompañé hasta al lado del helicóptero y me despidió con un beso", dijo con un hilito de voz.

Durante media hora Cristina Kirchner charló con la gente, escuchó los reclamos y también algunas voces en contra de su presencia en el lugar. "A Cristina la noté preocupada y solidaria, tratando de calmar a la gente que se acercaba. Los vecinos estaban nerviosos porque habían perdido todo. Ella tratando de responder a todos", recordó Beatriz.

Sin consuelo
Sollozando entre papeles mojados, libros destruidos, diapositivas secándose al sol y ropa sucia se encontraba Dora Porfilio, de 83 años, ex directora de ópera del Teatro Argentino de La Plata. Envuelta en un sweater que le llegaba a las rodillas, con un pantalón deportivo de hombre y ojotas con medias, no encontraba consuelo.

"Estoy muy cansada, muy cansada... Cómo me tuvo que pasar esto a mí, Dios mío... ", repetía apoyada en la pared, en la que aún era visible la marca hasta donde había llegado el agua: superaba la línea superior de las ventanas que dan a la calle.

"Empezó a subir el agua y pensé que me podía ahogar, me llegaba un poco más a la garganta. Me sorprendió el agua adentro, pero me ayudó a salir un vecino. Salí de la casa y me fui arrastrando por las paredes, pidiendo auxilio y gritando", relató.

Ayer, horas después del aluvión, con la ayuda de sus sobrinos la anciana, que sufrió problemas cardíacos hace poco tiempo, intentaba poner algo de orden en una casa devastada por la inundación. El interior estaba repleto de hojas, barro, bolsas desparramadas y muebles retorcidos.

"No me quedó nada, el valor más grande son todas las documentaciones, fotos, recuerdos, libros, cosas que no se pagan con toda la plata del mundo. Tenía mucha cantidad de material cultural y artístico", se lamentó.

A pocas cuadras de allí Edgardo Oliva lavaba con una manguera sus pertenencias en la vereda de lo que quedaba de la casa familiar. Como cientos de vecinos trataba de poner algo de orden en su casa arrasada. "A la 1.30 fue lo peor. Todo pasó muy rápido, se vino el chaparrón y después, el agua se llevo todo", recordó.

Con varios años en el barrio, Oliva no recuerda un antecedente que se asemeje al de ayer. "Nos hemos inundado, pero jamás algo así. Ahora es empezar todo de nuevo porque en mi casa no se salvo nada, ni la heladera nueva, ni el televisor".

Edgardo Oliva, un vecino damnificado del barrio Tolosa. Foto: Ezequiel Muñoz/ La Nación

La mirada de los columnistas de La Nación sobre la tragedia por el temporal

Joaquín Morales Solá, Martín Lousteau, Luis Majul, entre otros, opinan sobre las consecuencias de las inundaciones en la Ciudad y la Provincia.

Una frágil tregua que llegó con la tormenta, por Joaquín Morales Solá
"Fue su día más difícil como presidenta y política. Cristina Kirchner está acostumbrada a rodearse de multitudes preparadas para aplaudir. La tragedia de La Plata, donde nació y donde viven todavía su madre y su hermana, la obligó a zambullirse en un territorio paradójicamente desconocido: el enclave del drama, cercano y brutal"

Los tapó el agua, por Luis Majul
"A Mauricio Macri, Daniel Scioli y también a Cristina Fernández los tapó el agua. No hay explicación política ni de sentido común que les quite parte de la responsabilidad que tienen sobre las consecuencias de las inundaciones en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires"

El desconsuelo de ver cómo el agua se lleva el esfuerzo de una vida, por Evangelina Himitian
"En esos instantes me vinieron a la mente todas aquellas familias inundadas a las que me había tocado entrevistar en todos estos años de periodismo"

Miedo y frío en una cobertura muy difícil, por Ramiro Sagasti
"Como en casi toda la ciudad, la Corresponsalía se había quedado sin luz. Jesús Cornejo había bajado a controlar su auto y no pudo volver. En las oficinas estábamos, además de María y Jesús, Valeria Musse, Sebastián Lalaurette y yo"

Entre la desolación y la perplejidad, por Leopoldo Brizuela
"Me asomé al balconcito que tengo en el primer piso y vi algo que no voy a olvidar jamás: mis ojos se asombraban ante un caudaloso río que corría con fuerza y arrastraba todo a su paso"

La ciudad de Buenos Aires debe volver a apostar por la naturaleza, por Manuel Ludueña
"Basta de obras salvadoras que sólo dan ganancias a empresas que no residen en la ciudad o en el Gran Buenos Aires. La primera adaptación al cambio climático y a las lluvias crecientes es dar lugar a las manifestaciones naturales y no realizar nuevas obras"

Lo que hay que ver cuando baje el agua, por Martín Lousteau
"Con cada tragedia olvidamos la anterior y sólo atinamos a deslindar responsabilidades, endilgándoselas a otro, o a aprovechar políticamente el momento para sobresalir a fuerza de hundir al adversario"

Efectos de la falta de planificación y coordinación interjurisdiccional, por Elva Roulet
"La falta de realización de las obras necesarias ha configurado el marco carenciado en el que esta tormenta excepcional produjo los gravísimos daños sufridos. Se hubieran mitigado sus efectos si se hubiera hecho lo que se debía y lo que hoy, a través de esta desgracia, todo el mundo advierte"

La Cruz Roja y la titánica tarea de asistir a los evacuados

Desde la ONG explicarón como organizaron el operativo para rescatar a las personas que fueron afectadas por la feroz inundación en La Plata.


por Mauricio Giambartolomei

En situaciones de emergencia y catástrofe como la que ocurrió ayer en La Plata, donde una inundación provocó al menos 48 muertes en los barrios de Tolosa, Villa Elvira y Los Hornos, ¿cómo se organiza un operativo de rescate de los evacuados? ¿Quién los pone en práctica y qué se prioriza cuando se asisten a los damnificados?

Cerca de la zona de mayor conflicto, donde la situación fue más grave, la Cruz Roja montó un puesto estratégico de reunión para coordinar las tareas. La agrupación, junto con la Policía Federal, bomberos y Prefectura Naval Argentina, participó de la evacuación.

La Nación dialogó con Cristian Bolado, un joven que estaba a cargo de la organización del espacio donde, además, se recibían donaciones de los vecinos para facilitárselas a los afectados por las inundaciones.

"La ayuda se organizó entablando contacto con Defensa Civil para instalar un hospital de campaña donde se recibieron los primeros evacuados por Prefectura, bomberos y personal nuestro", explicó. Con siete miembros propios de la sede La Plata, Cruz Roja sirvió asistencia de elementos sanitarios, instrumentos médicos y camillas.

Para rescatar a las personas atrapadas en la inundación se requiere, en principio, una contención y asistencia psicosocial. "Se trabaja con la víctima y su entorno, se realiza una aproximación y evacuación a una zona sin riesgo", detalló Bolado.

Como en el resto de los hechos de emergencia se establece un orden de prioridad de acuerdo a la zona y la gravedad de los casos. "Se atienden primero a las mujeres, niños y personas mayores. Hoy [por ayer] llegamos bastante a tiempo para todo, con gente que tenía el agua al cuello y con enfermedades, postradas en la cama, las cuales hubo que llevar adelante un operativo especial", contó el voluntario.

La filial de la Cruz Roja platense cuenta con un grupo de 30 voluntarios, pero con la convocatoria abierta para aquellos que se quieran sumar. En la tragedia de La Plata contaron con el apoyo permanente de la ONG a nivel nacional y se estaban realizando gestiones para lograr la colaboración internacional. En la sede, ubicada en la calle 44 entre 4 y 5, se recibe ropa seca, colchones, ropa, alimentos y agua potable para asistir a los damnificados.

"Fue una situación grave, bastante dramática por la cantidad de muertos y heridos", resaltó Bolado. "Ahora se hace una evaluación de daños porque hay un trabajo posterior de tres meses con el retorno a las casas y el acompañamiento de las personas", adelantó.

Lo que hay que ver cuando baje el agua

por Martín Lousteau

Todavía no hay una cifra final de víctimas mortales de las recientes inundaciones y ya nos estamos tirando responsabilidades de un lado a otro por la cabeza. Macri responsabiliza al cambio climático y al Gobierno, que no lo autorizó a endeudarse con los organismos de crédito multilaterales. De Vido (¡!) acusa al Jefe de Gobierno porteño por el estado calamitoso del sistema pluvial de la ciudad (que, claro, contrasta con la fabulosa mejora de la red ferroviaria). Los que chicaneaban al Pro desde La Plata ahora se preocupan, mientras en la Capital algunos respiran aliviados viendo las tremendas escenas platenses.

Con cada tragedia olvidamos la anterior y sólo atinamos a deslindar responsabilidades, endilgándoselas a otro, o a aprovechar políticamente el momento para sobresalir a fuerza de hundir al adversario. Y no es esa la única reacción lamentable. Seguimos careciendo de capacidad para mirar todas las pérdidas que generan estas catástrofes de una manera más amplia.

En ocasión de la tragedia de Once se publicó en este espacio una columna titulada "Los muertos de la mala política". La misma sostenía que "los motivos que hoy nos enlutan no son muy distintos de los que han causado otros episodios: una fenomenal desidia estatal que se viene acumulando desde hace mucho tiempo". Ahí están, para atestiguarlo, los fallecidos por: el choque de trenes de Once, Cromagnón, el accidente de los chicos del colegio Ecos, los aludes de Tartagal, los derrumbes en la Capital, el conflicto del Parque Indoamericano, Mariano Ferreyra, Kosteki y Santillán, más todos los que perdieron y siguen perdiendo su vida anónimamente en accidentes de tránsito o como víctimas de la inseguridad.

No podemos dejar de ver todo esto como un problema sistémico. Éstos y otros eventos que lucen inconexos están, en rigor, mucho más vinculados de lo que surge a primera vista. Por ejemplo, la falta de financiamiento barato para nuestro país atenta contra la realización de obras de magnitud. Hoy hay vecinos de la región que obtienen fondos del exterior a una quinta parte del costo que debe abonar la Argentina y hasta logran endeudarse en sus propias monedas. En nuestro caso mandan las dudas, que no sólo son externas sino también internas (¿o algún argentino se anima a pronosticar a cuántos pesos cotizará un dólar en cinco años?). Esa incertidumbre es, a su vez, consecuencia de apelar recurrentemente a políticas económicas insostenibles que generan efectos tales como inflación alta e imprevisible, cepos cambiarios o mega-devaluaciones.

No estoy sosteniendo aquí que la culpa de las inundaciones la tiene el aumento de precios porque no permite acceder a préstamos razonables. De hecho, en estos años de bonanza se han incrementado tanto los recursos que, si no se hubieran dilapidado, probablemente no haría falta siquiera endeudarse para hacer grandes obras. En la actualidad el presupuesto por habitante del que dispone el Gobierno es dos veces y media más alto en términos reales que en 2003. Pero si ni siquiera podemos aprovechar las épocas más favorables, es natural concluir que hechos tan tristes como los de estos días no son ni serán aislados sino más bien episodios recurrentes.

Durante mucho tiempo la degradación argentina podía esconderse en los activos construidos previamente. El buen diseño original de nuestras instituciones enmascaraba su mala utilización. La educación y la salud públicas mantenían la ficción de la cohesión y la ausencia de conflictos sociales. La tradición empresaria argentina le permitía sobrevivir y emprender aún en contextos adversos. Los vetustos sistemas de transporte y la explosión de la red de telecomunicaciones mantenían relativamente interconectada nuestra extensa geografía. Hoy gran parte de ese stock de capital se ha consumido y ya no alcanza para amortiguar el golpe de cada nuevo escalón que descendemos.

El sistema político, que también se fue descomponiendo durante ese largo proceso de deterioro, no está constituido ya por partidos sino individuos, no usa ideas sino eslóganes, no tiene planes sino tácticas. La democracia, que tanto nos costó recuperar, no parece estar funcionando como un mecanismo que nos habilite a enfrentar nuevos desafíos de manera conjunta y hallar sus soluciones. Nuestra sociedad ya no encuentra cómo resolver problemas antiguos, acá reiterados pero superados en muchas otras naciones.Y eso es lo que primero que hay que arreglar una vez que haya bajado el agua.

El ácido Dr. House suele decir que toda muerte es indigna. Para aquellos a quienes les toca sufrir la pérdida de un ser querido toda muerte es también en vano, salvo que sea para salvar vidas más preciadas. Ojalá que esta ridícula, inútil y evitable tragedia sirva para disparar reflexiones más profundas acerca del lugar donde poco a poco nos hemos ido quedando atrapados. Tenemos que ser capaces de construir algo nuevo. De crear un futuro distinto. Entre todos.

Fuentes
Aún hay 20 desaparecidos en La Plata, 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/3.
Tras el desastre, la búsqueda de desaparecidos, 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/3.
Mauricio Giambartolomei, El drama de haberlo perdido todo, 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/3.
Mauricio Giambartolomei, La Cruz Roja y la titánica tarea de asistir a los evacuados, 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/3.
Lo que hay que ver cuando baje el agua, 04/04/13, La Nación. Consultado 04/04/3.

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