Carolina Bersezio,
radicada en Justiniano Posse, viajaba hacia la localidad de Villa María
junto a su hermano que padece una enfermedad que requiere quimioterapia.
Mientras transitaba la deteriorada ruta 3 su auto cayó en un pozo y rompió una de las ruedas. Pero la
sorpresa fue que mientras aguardaban la reparación del vehículo un avión que
sobrevolaba la zona aplicó líquido sobre la soja sembrada en las banquinas sin
tener en cuenta a quienes estaban en el lugar.
Mientras esperaba la ayuda apareció un avión que fumigaba
uno de los campos lindantes, haciendo lo mismo con la ruta y la soja de la
banquina. Iba y venía de un alambrado al otro arrojando líquido sobre el
vehículo durante 2 horas.
Según contó la mujer, se encerró en el auto ya empapada del
líquido hasta que llegó el gomero, quién debió taparse la cabeza para poder
cambiar la llanta. El auto quedó literalmente blanco de las gotas del líquido
con el que el avión fumigaba. Carolina afirma que ella “veía hasta la cara de
quién manejaba el avión y las letras del mismo, pero ante la preocupación de
que mi hermano estuviera bien, no me percaté de tomar nota. Mi hermano también
se mojó y tiene cáncer”.
Y agregó que “él me vio que me bajé en varias oportunidades,
pero siguió fumigando”.
También se refirió a los pozos de la ruta 3, prometida su
reparación en reiteradas oportunidades por las últimas administraciones
provinciales. “Más allá de eso, hay tal
cantidad de pozos en la ruta 3 que uno debe ir sorteándolos como puede; si
viene alguien de frente, hay que tirarse a la banquina. El pozo que agarré me
aplastó la llanta”, dijo.
Consultada sobre si siente algo físico, dijo que “se me
secaba mucho la garganta y tenía mucho dolor de cabeza. Aún la molestia de la
garganta la sigo sintiendo. El olor que había afuera era impresionante. Es algo
que no debe volver a pasar por la salud de todos, ya que es algo que se podría
haber prevenido. El campo queda pasando el Aero Club, después hay un tramo y se
encuentra un eucalipto grande solo. Pasando para Justiniano Posse, había dos
pozos grandes que fue donde yo quedé. No tengo mala intención, pero le vi la
cara perfectamente y él sabía que yo estaba allí”, afirmó Carolina.
En el lugar había otros autos a los que el gomero ayudó
sintiendo un fuerte dolor de cabeza producido por la fumigación recibida.
Fuente:
Denunció que la fumigaron mientras reparaba una goma en la ruta, 09/02/13, Info Semanal.
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