Por Dariel Pradas
LA HABANA – Problemas por averías en redes hidráulicas, líquido que se pierde por fugas en los conductos, cortes eléctricos y hasta escasez de combustible dificultan en Cuba el acceso de la población a los servicios de abastecimiento de agua.
“Malísima”, describió a IPS la situación del suministro de agua la dependienta de una cafetería, Mariam Alba, residente de la ciudad de Manzanillo, a 750 kilómetros al este de La Habana, en la provincia oriental de Granma.
“En mi barrio, el Reparto Gutiérrez, casi todos los días hay, pero conozco lugares que se pasan meses sin agua. De madrugada ves gente cargando agua de un hoyo que se ha llenado por un salidero (fuga). No es agua para tomar. En algunas cuadras han puesto tanques: los llenan en la mañana y en la noche están vacíos. Luego los vuelven a llenar al mes”, agregó.
En esta provincia con 804 000 habitantes, solo a 76 % le llega el agua por tuberías a las casas y apenas 38,7 % recibe el recurso en sus hogares, al menos una vez cada tres días. Por otra parte, más de 66 000 habitantes depende del agua que llevan los camiones cisterna, según confirmaron a IPS, en agosto de 2024, las autoridades de Recursos Hidráulicos de Granma.
Un mes después de esa entrevista, el Instituto Nacional de RecursosHidráulicos (INRH) anunció que en esa provincia había más de 30 000 personas que no tenían acceso a sus servicios, de un total superior a 600 000 en todo el país.
En el caso de La Habana, donde tal vez los problemas de suministro no sean tan duraderos como en Manzanillo, sí son más multitudinarias: unos 130 000 “clientes” perjudicados en septiembre último.
“Me he pasado hasta dos semanas sin agua, por culpa de una supuesta rotura en las redes (hidráulicas). Después la cosa (la situación) se arregla, pero al poco tiempo vuelve a comenzar. No ha habido un día en los 40 años que llevo viviendo aquí, en que no tenga dudas si el agua llegará o no”, dijo a IPS Flora Álvarez, una contadora de 43 años, residente en el municipio capitalino de Centro Habana.
Un problema de infraestructura
Cuba no posee grandes ríos y, al ser una isla, sufre el peligro constante de que se salinice su manto freático y depende en gran medida de las precipitaciones, por lo que las sequías suelen repercutir gravemente en el abasto de agua, sobre todo en el sector agrícola.
Sin embargo, el año 2024 no estuvo tan marcado por esa secuela del cambio climático como en otros anteriores: las precipitaciones acumuladas alcanzaron a 97 % de la media histórica nacional y los embalses se encuentran a 63 % de su capacidad total, o sea, 98 % de lo usual para inicios de febrero, cuando el INRH presentó su balance anual.
El problema con el recurso empieza porque se está perdiendo más de 40 % del agua bombeada debido a fugas en los grandes conductos, en las ramificaciones de las redes hidráulicas, a veces visibles en decenas o centenas de calles de La Habana, y hasta por las goteras de los grifos en un hogar.
Directivos del sector hidráulico reconocen la existencia de 2500 a 3000 de esos salideros, como se llaman localmente las fugas en las tuberías.
En segundo lugar, las averías de los equipos de bombeo o las interrupciones de estos por los cortes eléctricos frecuentes que caracterizan la crisis energética en Cuba, también empañan la calidad del servicio, al cual tampoco tiene acceso toda la población.
En esta nación insular caribeña, con unos 10 millones de habitantes, solo 83,9 % se abastece de agua a través de empresas públicas de Agua y Saneamiento, 4, 5 % más que al cierre de 2023, según datos del balance anual.
El INRH reconoció en su informe que esa mejora obedece mayormente a la disminución de la población.
Mientras, por el contrario, se ha ralentizado el proceso de inversión para crear nuevas conexiones a las redes hidráulicas y otras labores de saneamiento, con 45 % del plan previsto, por el impacto negativo de las sanciones económicas de Estados Unidos a Cuba y el incumplimiento de las deudas con acreedores.
Asimismo, apenas 61, 2 % de la población dispone de servicios de agua potable gestionados “sin riesgo”, 1, 6 % más que en 2023.
La definición “sin riesgo” puede equipararse a la gestión de “forma segura”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que define así el acceso a “agua para consumo procedente de una fuente mejorada ubicada dentro de la vivienda o en el patio o parcela, disponible en el momento necesario y libre de contaminación fecal y sustancias químicas prioritarias”.
Al comienzo de febrero, más de 600 000 personas recibían el servicio mediante camiones cisternas de forma permanente y casi 1, 5 millones a través de puntos de “fácil acceso”, a donde las personas pueden ir con recipientes a abastecerse del recurso, en un tiempo inferior a los 30 minutos, incluyendo trayectos de ida y vuelta, y la espera.
Sin embargo, tales cifras no contemplan a las miles de personas que sufren por la rotura “temporal” de un conducto y que entonces, durante semanas, deben acarrear agua en puntos de acceso fácil o recibirla de camiones cisterna que llegan con tanta frecuencia como combustible dispongan, otro problema recurrente en Cuba.
Lento avance
“Los objetivos y metas planificadas para el 2024 se cumplieron en un nivel aceptable, teniendo en cuenta el escenario adverso”, resume el informe del balance anual del INRH.
Semejante optimismo se fundamenta en que, a pesar de que solo se han podido solucionar alrededor de 60 % de las quejas o reportes de la población en varias provincias, se han podido instalar 241 kilómetros de redes, conductoras y nuevas conexiones de abastecimiento de agua.
O un promedio de 512 litros de agua por habitantes al día, que representa 91,8 % por ciento de lo planificado, aunque llegue de forma desigual, como evidencian las cifras al respecto.
El INRH trabajó también en la instalación en 32 plantas potabilizadoras, 10 plantas de tratamiento de residuales y 9 desalinizadoras, así como la reposición de equipos de bombeo y la instalación de casi 25 000 hidrómetros, útiles para promover el ahorro de agua, con tarifas equivalentes al consumo real. Ante la falta de estos equipos, muchas viviendas pagan un canon fijo al mes.
No obstante, las autoridades vaticinaron que la esencia de los problemas vigentes sobre el agua seguirán “fluyendo” durante 2025, a pesar de las millonarias inversiones que destinarán el gobierno a mejorar la situación.
ED: EG
Fuente:
Dariel Pradas, Los problemas en el abastecimiento de agua en Cuba no dejan de fluir, 26 febrero 2025, Inter Press Service.
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