por Arnie Gundersen
Sólo suerte y verdadero coraje hicieron que 14 reactores nucleares en la costa del Pacífico de Japón superaran las fallas técnicas de la energía nuclear y previnieron a la nación de la destrucción por radiación.
La historia no contada del 11 de marzo de 2011 es de lo cerca que estuvo Japón de 3 incendios en las piscinas de combustible gastado de Fukushima Daiichi y 4 colapsos en Fukushima Daini.
La historia no contada del 11 de marzo de 2011 es de lo cerca que estuvo Japón de 3 incendios en las piscinas de combustible gastado de Fukushima Daiichi y 4 colapsos en Fukushima Daini.
Cuando el terremoto de magnitud 9,0 en la costa del Pacífico provocó una onda de choque sísmico que repercutió en todo el norte de Japón, las centrales nucleares del país pararon automáticamente, como estaba previsto, impidiendo las reacciones nucleares en cadena.
Ahí está el error fatal de la energía nuclear, ya que un apagado automático no detiene el calor que se sigue generado en el interior de cada reactor nuclear.
Cuando los átomos de uranio se separan (un proceso llamado fisión), liberan una energía tremenda, así como también productos de fisión (residuos). Incluso cuando se detiene la reacción en cadena, los residuos altamente radiactivos emiten calor de desintegración que se prolonga durante años. El apagado automático, significa simplemente que no se producirán nuevas fisiones nucleares.
Un tsunami golpeó la costa oeste de Japón en Fukushima Daiichi sólo 45 minutos después del terremoto y la parada de la central, dañando los seis reactores nucleares en el sitio y destruyendo las bombas de agua de refrigeración de emergencia costeras.
El tsunami inundó los generadores diesel de emergencia de Fukushima Daiichi. Esto se presenta como la causa de la triple crisis, porque sin los generadores diesel que producen electricidad, la central no pudo enfriarse.
Algunos han sugerido que los generadores diesel deben ser reubicados más altos para que el tsunami no pueda llegar, pero esta es la solución equivocada al problema equivocado.
Cuando se produjo el tsunami, el equipo de refrigeración a lo largo de la costa se convirtió en un depósito de chatarra de metal retorcido. Incluso si no se les hubiera inundado, sin bombas costeras operacionales, los generadores diesel de emergencia estaban condenados al fracaso, por lo que era imposible enfriar el núcleo del reactor. En verdad, la completa destrucción de las bombas de la línea costera causó la triple crisis de Fukushima Daiichi.
El tsunami también destrozó las bombas de refrigeración en otros 8 reactores situados en Fukushima Daini, Onagawa y Tokai.
Durante el tsunami fallaron 24 de los 37 generadores diesel de emergencia ubicados en 4 centrales nucleares separadas, que contenían un total de 14 reactores nucleares. De los 24 generadores diesel que fallaron, sólo 9 fracasos se debieron a las inundaciones (8 en Fukushima Daiichi y 1 en Fukushima Daini). Los otros 15 generadores diesel no se inundaron, pero quedaron deshabilitados cuando el tsunami destruyó sus respectivas bombas de refrigeración costeras.
La situación en Japón era grave a la puesta de sol del 11 de marzo de 2011. En Fukushima Daiichi, 3 reactores se estaban fusionando y 3 piscinas de combustible gastado se encontraban en riesgo de arder porque no podían ser enfriados. Las condiciones también estaban empeorando en 4 reactores de Fukushima Daini.
Fue buena suerte y un coraje extremo lo que salvó a Japón y su gente de una catástrofe más trágica.
En primer lugar, el viento soplaba hacia el mar en lugar de tierra adentro. Los expertos han reconocido que sólo el 20 % de la radiación emitida al aire por Fukushima voló hacia el interior, mientras que el 80 % fluyó hacia el mar. Si el viento hubiera soplado en la dirección opuesta, la exposición a la radiación habría sido 5 veces peor, y Tokio habría sido evacuado.
Afortunadamente, el tsunami generado por el terremoto golpeó durante una jornada de trabajo normal, cuando casi 1.000 personas trabajaban en Fukushima Daiichi y otros miles en Fukushima Daini. Los empleados atrapados en el lugar lucharon valientemente para mitigar la escalada de la catástrofe. Sin sus esfuerzos, Japón podría haber tenido hasta 10 fusiones nucleares e incendios de combustible gastado simultáneos.
Si el terremoto y el tsunami hubieran ocurrido en la noche, sólo 200 empleados habrían estado trabajando en esas centrales. Con las carreteras y puentes destruidos, el personal necesario no habría sido capaz de volver a trabajar.
Actualmente, más de tres años después de la catástrofe de Fukushima Daiichi, las bombas de refrigeración costeras de todo el mundo -incluyendo en Japón- siguen sin protección frente a inundaciones o ataques terroristas.
Japón es propensa a terremotos y tsunamis. Si reabre sus plantas nucleares ¿Vale la pena el riesgo para su gente y su tierra natal?
El fracaso tecnológico simultáneo en 14 reactores nucleares debido a un único fenómeno natural muestra claramente que los ingenieros nucleares que concibieron y diseñaron la tecnología nuclear fallaron en calcular lo inesperado.
Por desgracia, la industria nuclear sigue empujando su mensaje de que la energía nuclear puede hacerse más segura. Fukushima, y antes Chernóbil, nos muestran que la tecnología nuclear siempre será capaz de destruir el tejido de un país en un abrir y cerrar de ojos.
Fuente:
Arnie Gundersen, Should Japan Restart Its Nuclear Reactors?, 29/08/14, truthout. Consultado 04/09/14.
La obra de arte que ilustra esta entrada es "Japans Nuclear Power Plant", del artista John Lautermilch.

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