sábado, 3 de noviembre de 2018

Río Tercero, a 23 años del peor día de toda su historia


La ciudad conmemora otro aniversario de las explosiones en la Fábrica Militar. Testimonios y recuerdos dolorosos del atentado que todos sufrieron en Río Tercero.

por Mariela Martínez

Río Tercero. Hace 23 años perdieron la vida los riotercerenses Aldo Aguirre, Romina Torres, Hodder Dalmasso, Elena de Quiroga, Laura Muñoz, Leonardo Solleveld y José Varela. Fue el peor día de la historia de Río Tercero.

La voladura intencional perpetrada desde el interior de la Fábrica Militar, que afectó a toda la población de la ciudad, el 3 de noviembre de 1995, se cobró siete vidas. Además, dejó heridos con secuelas imborrables y cuantiosos daños materiales.

El dolor permanece. Sigue quebrando a los familiares de las víctimas, quienes ahora lloran frente a una lápida.

Cecilia, la hija de Leonardo Solleveld, recordó aquella mañana y pronunció que “de milagro toda la familia estaba en la casa”, pero su papá ausente.

Yo tenía 11 años, fue un hecho que marcó mi historia de vida para siempre, como familia nos cambió la vida”, describió Cecilia.

Con amargura, agregó: “Como no se puede vivir con odio, es mejor perdonar. Pero pasé varios años con mucha bronca y con un sentimiento de incertidumbre permanente”.

Pero definitivamente sostiene que considera que ha perdonado: “La verdad, que ya han pasado tantos años que he olvidado (ese sentimiento de enojo)”.

María Eugenia Dalmasso también es hija de un fallecido por causa del atentado. Perdió a su papá, Hodder. Años después falleció su mamá, Ana Gritti, quien desde las explosiones transitó una incansable lucha de varios años como querellante en la causa penal.

Tenía siete años. Esa mañana estaba en la escuela, en primer grado. Mi hermana estaba en mi casa con la niñera, mi mamá en un viaje de trabajo y mi papá dando clases en la Enet. Nos despedimos los cuatro a las 8 de la mañana. A la noche, cuando nos volvimos a juntar, mi mamá nos contó sobre el fallecimiento de mi papá y de las circunstancias en que se produjo su muerte”, relató.

Éramos muy pequeñas y tardamos meses en asumirlo. Nos robaron la familia en un acto de terrorismo de Estado en plena democracia. A 23 años de ese atentado, todavía es difícil conseguir un poco de justicia y seguimos viendo que se trata a los perpetradores con más compasión que a las víctimas. Tenemos que cerrar el duelo por nuestros dos padres y enfocarnos en nuestras familias. Ojalá algún día cambien de verdad las cosas en este país y nadie más tenga que morir en la injusticia del gobierno de turno”, indicó.

Sólo quedan cenizas

Totalmente quebrada en un solo llanto, Noemí Aguirre, hermana de Aldo, recordó que nadie se animaba a decirle aquel día de 1995 que su hermano había muerto: “Mi papá fue al hospital y no sé por qué nunca se lo pregunté, él no pudo reconocerlo. Después fui yo. Mi hermano estaba sin vida, reconocí sus pies, sus lunares, sus cicatrices y la camisa que llevaba puesta, porque yo se la había confeccionado. Ahora sus cenizas descansan en el patio de mi casa. Todos los días lo recuerdo a mi Aldito”.

Miguel Torres es el papá de Romina, una adolescente que murió en la escuela. Rememoró que su hija “iba con una amiga, para refugiarse, cuando cayó una esquirla que le pegó en la cabeza a mi hija”. Ella tenía 15 años y sueños que todavía no había descubierto. “Para calmar este dolor, es fundamental el apoyo de familiares y de amigos. Se la extraña siempre”, dice Miguel.

Misa, protesta y homenaje a las víctimas

Río Tercero conmemora 23 años de su peor tragedia.

A las 8.55. Hoy se celebra una misa al pie del monolito de la Virgen, ubicado a metros del perímetro de la Fábrica, donde aquella mañana comenzaron las detonaciones.

A las 10. Se convocó una marcha, que arrancará desde Savio y Esperanza y finalizará en la plaza San Martín, en un acto con varios oradores. La movilización es promovida por la Comisión de Damnificados que lidera el abogado cordobés Mario Ponce en la representación por daño moral a unos 10 mil riotercerenses. “Por la memoria, para repudiar la absolución del expresidente Carlos Menem, por la reactivación de Fábrica Militar y para que se efectivice el pago de las indemnizaciones pendientes” son los motivos de la protesta.

A las 18. Se depositará una ofrenda floral frente al monolito de los muertos en las explosiones, sobre calle Esperanza. Cada año congrega a familiares y amigos, en una ceremonia íntima y cargada de emoción.

La Corte, con dos definiciones pendientes

En 2014, la Justicia cordobesa condenó a cuatro militares que recibieron penas entre 10 y 13 años. Se dictaminó que las explosiones de Río Tercero constituyeron un hecho “intencional, programado y organizado”, con el objeto de ocultar las maniobras de ventas ilegales de armas a Croacia y a Ecuador entre 1991 y 1995.

Por las explosiones, Menem está procesado como instigador y autor mediato de supuesto estrago doloso agravado. Los militares están presos, pero las condenas no están firmes, porque interpusieron un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia.

En octubre pasado, Menem y otros procesados -su ministro de Defensa, Oscar Camilión, y el asesor presidencial Emir Yoma, entre varios otros que ocupaban cargos en Fabricaciones Militares- fueron sobreseídos en la causa penal por la venta ilegal de armas.

La absolución fue dictada por la Cámara Nacional de Casación Penal, que entendió que no se cumplió el “principio del plazo razonable” para llegar a una condena firme, luego de un proceso que lleva 23 años por la mora judicial y por las constantes maniobra dilatorias de los imputados.

Pero el sobreseimiento del expresidente Menem tampoco está firme, porque la Fiscalía de Casación interpuso un recurso extraordinario.

Sin estas resoluciones de la Corte, se desconoce si Menem puede asumir otro juicio por las explosiones en la Fábrica Militar.

Fuente:
Mariela Martínez, Río Tercero, a 23 años del peor día de toda su historia, 03/11/18, La Voz del Interior. Consultado 03/11/18.

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