jueves, 10 de mayo de 2018

Cambio climático: las corrientes marinas del Atlántico norte disminuyen un 15 %

La evidencia muestra que el retroceso del hielo ártico disminuye la llegada de aguas cálidas a Europa, provocando la extensión de heladas y menos lluvias.

por Andrés Arnone

Varios de estudios analizan la evolución de las corrientes oceánicas a lo largo de siglos y su relación con las eras cálidas y glaciares. Estas corrientes funcionan como “ríos” que unen los océanos, llevando aguas cálidas desde el Ecuador a zonas polares, para luego bajar por los abismos oceánicos y volviendo de nuevo a las zonas cálidas, emergiendo y reiniciando el intercambio.

El estudio de Cesar, Rahmstorf y otros publicado en Nature calcula una desaceleración del 15 % de la corriente del Atlántico norte en el último medio siglo, apuntando como responsable al calentamiento global causado por la quema masiva de combustibles fósiles. Al derretirse los hielos permanentes del norte (compuestos de agua dulce), disminuye la salinidad del océano y así evita que el agua alcance la densidad suficiente para hundirse hasta el fondo del océano y mover el circuito.

La Circulación Atlántica Meridional de Retorno (AMOC) -un sistema de corrientes oceánicas en el Atlántico Norte- que tiene un gran impacto en el clima”, dice el estudio.“Sin embargo, su evolución durante la era industrial es poco conocida debido a la falta de mediciones de corriente continua. Aquí proporcionamos evidencia de un debilitamiento del AMOC en aproximadamente 3 ± 1 sverdrups (alrededor del 15 %) desde mediados del siglo XX”, señalaron Cesar y Rahmstorf.

El patrón se puede explicar por una desaceleración en el AMOC y un menor transporte de calor hacia el norte, así como un desplazamiento asociado de la corriente del Golfohacia el norte. El debilitamiento del AMOC ya puede tener un impacto en el clima en Europa. El clima frío en el Atlántico subpolar se correlaciona con las altas temperaturas de verano en Europa, y la ola de calor europea de 2015 se ha relacionado con el récord de "mancha fría" en el Atlántico ese año”.



Las simulaciones de modelos sugieren además que un debilitamiento del AMOC podría convertirse en la “principal causa de los futuros cambios en la circulación atmosférica del verano de Europa occidental”, así como también podría conducir a un aumento de las tormentas en Europa. “El debilitamiento del AMOC también se ha relacionado con el aumento del nivel del mar por encima de la media en la costa este de los Estados Unidos y en el aumento de la sequía en el Sahel”.

Es probable que el calentamiento global continúe debilitando aún más el AMOC a largo plazo, a través de cambios en el ciclo hidrológico, la pérdida de hielo marino y el derretimiento acelerado de la capa de hielo de Groenlandia, causando una mayor renovación del Atlántico norte. Dado que el AMOC es uno de los “elementos de inflexión” bien documentados del sistema climático, con un umbral definido para el colapso, es de considerable preocupación que la proximidad del Atlántico a este umbral aún sea poco conocida.

Por su lado Srokosz y Bryden en 2015 presentaron en Science los resultados de las mediciones directas de los flujos del Atlántico norte, que muestran un zoom sobre la última década, reforzando la conclusión.

La debilitación de las corrientes llevaría a una mayor polarización del clima y de los patrones de precipitaciones: en el verano disminuirían las lluvias en Europa del norte mientras aumentarían en la Europa del sur, con aumentos de las precipitaciones de nieve y heladas, resultando en un menor caudal en los ríos de agua potable y una menor producción de alimentos.

Crisis ecológica según Marx
En la obra de Marx podemos encontrar la denuncia de una crisis causada por la menor disponibilidad de materias primas o alimentos. Este factor económico de la crisis ecológica es parte de la degradación de las condiciones de producción, y está ligado a los mismos medios de subsistencia que sostienen la vida, tanto de la humanidad como la de su entorno. Para empezar tan solo a imaginar una solución de fondo al cambio climático se tendrían que reinvertir gran parte o toda la ganancia de los grandes empresarios relacionados con la energía, minería, agricultura, industria, transporte, etc. por lo que el primer paso para una salida de la crisis ecológica está ligado a la expropiación de los grandes medios de producción.

Solo en el marco de un gobierno obrero se podrá lograr la reorientación y reconversión tecnológica de la economía, administrada democráticamente por sus trabajadores, junto con los consumidores y usuarios, planificando qué y cómo se produce, planificando el uso racional de los bienes naturales. Es por esto que los propios trabajadores, junto a las comunidades afectadas, somos los únicos interesados y capaces de terminar con este verdadero ecocidio que representa la voracidad por el crecimiento continuo e infinito de las ganancias capitalistas y así garantizar la supervivencia tanto de la humanidad como la de las demás especies.
Andrés Arnone, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA)
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