sábado, 14 de enero de 2017

Una familia, al salvataje del gran yuyo serrano: la peperina

En un rinconcito del barrio Cerro del Sol, de Salsipuedes, una familia trabaja de manera incansable en la custodia de esta especie. Se trata del único cultivo en la provincia. Esta hierba está en peligro de extinción.

por Guillermo Lehmann

Desde hace 24 años, Daniel Canessa con su familia, compuesta por su mujer y cuatro hijas crearon el microemprendimiento Marías del Cielo, que tiene como objetivo preservar una de las especies nativas que definen la identidad de las Sierras cordobesas.

La historia de la peperina, en riesgo de extinción, también la sufrió esta familia hace tres años, cuando un gran incendio en las Sierras Chicas le quemó todas sus plantaciones y su vivienda.

Tuvo que rehacerse desde las raíces con el empeño y la solidaridad de amigos e instituciones que le ayudaron a rebrotar como esa planta que tanto quiere, admira, cuida y respeta.

Daniel Canessa es oriundo de Chubut y poco conocía de las Sierras cordobesas, y menos de la peperina. Se enamoró de su mujer María y del eslogan con que la nombraban: “Es más cordobesa que la peperina”, y así entró a este mundo serrano.

Confiesa que le llamó la atención la popularidad de la peperina en todos lados. “Si algo es tan popular desde lo natural, pensé, es muy valioso. Por eso me interesé en esta planta. Pude advertir los riesgos que corría para su preservación y me apasionó tanto que llegué a conocerla en todas sus propiedades”, relata.

El hecho de que seamos el único centro de cultivo de peperina de la provincia parecería una buena noticia, pero definitivamente no lo es. La planta tradicional de Córdoba está en peligro de extinción en tiempo real”, asegura.

Y agrega: “Llega la temporada y los changos arrancan manojos de peperina, la malvenden y destrozan la planta que luego terminan tirando en cualquier rincón porque a las pocas horas se ve marchita y el turista ya no la quiere”.

Canessa dice que otra amenaza son las yerbateras. “Arrasan con todo y les compran a los serranos que se las venden con raíz. Así desaparece la especie”, explica.

A pesar de este diagnóstico, Daniel con su familia persisten en el emprendimiento Marías del Cielo, apadrinados por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Córdoba.

En su propiedad ofrecen charlas y visitas para transmitir la forma de cultivo.

De cada 100 semillas que plantás, nacen tres y sobrevive una”, asegura Canessa. Entonces la recomendación para tener una producción en el hogar es juntar muchas semillas y tener paciencia.

Y un dato clave: la planta debe estar en su hábitat, las Sierras. “Es difícil que crezca en la ciudad de Córdoba. Tiene que estar a cielo a abierto entre molles, piquillines y cocos”, agrega.

La producción de Daniel es pequeña, el predio tiene apenas 20 por 50 metros.

Desde Marías del Cielo quieren que la familia no pierda la costumbre de consumir este yuyo, pero tampoco quieren que desaparezca de las Sierras. Sobre este punto, Daniel les pide a los recolectores de yuyos que no extraigan toda la planta y que dejen un parte con semillas.

Más secretos
Canessa advierte de que la peperina tampoco se puede transplantar. “Hay gente que compra un plantín y a los pocos meses la planta se muere. Es porque necesita de su propia savia para sobrevivir en las épocas de sequía; y cuando la raíz toma aire, la planta se muere”, explica.

El secreto para poder avanzar en el cultivo de peperina para la familia Canessa pasa por respetar los tiempos y el lugar en donde nacen las plantas. Tratan de reproducir en las mismas condiciones en que ocurre naturalmente.

Si la planta de peperina crece debajo de un coco y rodeada de algarrobos, moradillos, garabatos, espinillos y bosque nativo, te devuelve una hoja pequeña, pero con un aroma inigualable en cualquier otro tipo de plantación”, concluye Canessa.

En su casa, ubicada en barrio Cerro del Sol, de Salsipuedes, ofrecen sin cargo talleres de cultivo orgánico, y venta de hierbas medicinales y plantas autóctonas.
A comienzos del siglo 20, la gente venía a curarse con el aire serrano, pero la esencia del bosque nativo estaba compuesto por la peperina y el coco. Esa era la combinación que daba justificación a ese aire sano que tanto caracterizó a nuestra provincia. Hoy estas dos especies están en serio riesgo de extinción y no se observan políticas públicas para cuidarlas”, añade Canessa.

Propiedades y aceites esenciales
Según Canessa, la peperina presenta cualidades antisépticas y antiespasmódicas, es antidiarreica, digestiva y reguladora intestinal, además de ser fórmula de 50 especialidades médicas.

Uno de sus secretos son los aceites esenciales que tiene: mentona y pulegona. Estudios realizados por agrónomos de la UNC encontraron que la peperina cordobesa tiene las mismas proporciones de estos dos aceites, lo cual le da un aroma único.

Varias hierbas cordobesas están en riesgo de desaparecer

Un estudio realizado en 2005 por el Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba determinó que la peperina y la pasionaria son los yuyos serranos que corren más riesgo de desaparecer.

La peperina es uno de los yuyos cordobeses más demandados por las empresas que realizan yerbas compuestas o bebidas del tipo “amargo serrano” y por las herboristerías.

Un estudio realizado en 2005 por el Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba determinó que la peperina y la pasionaria son los yuyos serranos más recolectados y, por lo tanto, los que corren más riesgo de desaparecer.

Les siguen la cola de caballo, carqueja y poleo. En total encontraron que se recolectan 64 yuyos de las Sierras de Córdoba.

El trabajo fue realizado por Gustavo Martínez, a partir de encuestas y entrevistas a recolectores del departamento Santa María. Esta región de Córdoba no es el centro de los yuyeros, que tienen una fuerte presencia en Traslasierras.

El desmonte con fines ganaderos o inmobiliarios también afecta a esta actividad, que en muchos casos es la principal fuente de ingresos de algunas familias.

Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) determinó que el 65 por ciento de los ingresos de la comunidad La Aguadita del departamento Minas depende del incayuyo, porque además es clave para la producción de miel.

Según el ingeniero agrónomo Javier Bustos, hace 20 años en la región de Salsacate y Taninga, en el departamento Pocho, la peperina cubría unas 450 hectáreas. Ahora sólo ocupa unas 30.

El 90 por ciento de la recolección de este yuyo tiene como destino las yerbateras y empresas que fabrican bebidas del tipo “amargo serrano”. Ante la escasez y la dificultades para cultivarlo, algunas empresas ahora lo están reemplazando por un polvo sintético.

El resto de la cosecha se vende en las calles, herboristerías y otros negocios.

Fuentes:
Guillermo Lehmann, Una familia, al salvataje del gran yuyo serrano: la peperina, 13/01/17, La Voz del Interior. Consultado 14/01/17.
Varias hierbas cordobesas están en riesgo de desaparecer, 13/01/17, La Voz del Interior. Consultado 14/01/17.

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